Vivir en el siglo XXXIV no es muy diferente a hacerlo hoy en día. Sí, puede que existan esferas de desplazamiento instantáneo, calas, holopadres y telegafas, y puede que el mundo esté unido en paz y armonía. Pero, para un chico de 11 años como Mot, la vida puede ser algo muy aburrido y sin aventuras. Todo cambiará cuando, por accidente, cuando Mot viaje hasta un lugar desconocido para él: el siglo XXI.
This is an absolutely spantafantabulous book. It's about a boy who is from the future, and is kind of bored. He tries to have some fun with a teleporter and ends up getting stuck in the year 2002. It has a really good message- that we could survive just fine without most of the benefits of our daily life. It also is really well written, and you can really feel the emotions of the main character. Also, expect to cry. This is definitely worth a read.
Terminé desde hace días con este libro. Fue un regalo de uno de mis mejores amigos. Y sé que tiene miedo de mi opinión, pero seré sincero con ella.
Es un libro infantil, por lo tanto, no se espera la súper novela ni la súper historia. Creo que está más orientada a dejar que los niños imaginen y empiecen a tomar el hábito de la lectura desde ahí. Eso para nada significa que la historia sea mala o que haya un problema mayor. De hecho, me parece interesante que, el autor haya podido mantener esa relación con el lector, a través de lo que contaba.
Ciertamente esperaba más complejidad en la historia y por eso le quité una estrella. Pero al final, también entendí que es en la simplicidad que abundan miles de cosas. Me gusta mucho lo cotidiano. Me gusta lo “normal”. Y acá lo abordan en toda la novela.
Otra parte que me gustó, es que anima al lector a reflexionar sobre ciertas situaciones que se salen por completo de la aparente intención original, y te llevan a cuestionar cosas tan complejas.
Siento que si fuera una novela para un público más adulto, sería más una novela de personajes, que de trama. Y eso lo disfruto mucho.
Es de mis libros favoritos, nunca me cansaré de leerlo, lo leí en primaria y en serio deben compartirlo con los niños, es muy agradable la lectura, muy suave, muy sencilla de digerir. Realmente te hace imaginar el futuro, te hace tener las escenas, los olores, elementos, todo en mente, gracias a este libro inicié en el mundo de la lectura.
Lo tuve que leer para el colegio hace tres años y rara vez he leído algo peor: hay que decir que cada uno tiene sud gustos, pero me pareció un libro mal escrito, muy infantil (para alguien de 10-11 años que tenía yo cuando lo leí) y de idea poco original, aunque no necesariamente mala.
El primer libro que leí formalmente. Recuerdo que incluso mis lecturas eran caminando en los pasillos de mi primaria. Siempre le guardaré un cariño enorme por ser mi prima lectura.
Recuerdo que lo empecé en la primaria y nunca lo había podido terminar y ahora que lo he echo me gustó, pero creo que lo hubiera disfrutado más de niña...
Y con 3333 llegó la ciencia ficción. Un género que cuenta con sus incondicionales aunque posiblemente en la actualidad no esté pasando por uno de sus mejores momentos. 3333 me parece una buena opción para introducir a los chavales en este género, con el planteamiento central de los viajes temporales, pero con guiños a las aventuras de los náufragos y los mensajes que se envían en una botella.
3333 es un libro en el que no se puede evitar que las sonrisas salgan a relucir, y es que cuando alguien vuelve de golpe 1200 años atrás el choque que sufre tiene que ser brutal. Bicicletas, coches, televisión…, unos aparatos más que obsoletos y que han quedado superados con el paso del tiempo, pero aún así el libro refleja muy bien que hay otras cosas que no cambian aunque hayan pasado doce siglos.