"El momento en que un joven toma una decisión y se pone en camino para hacerla realidad es sin duda el más hermoso que una vida pueda brindar". Y ese precisamente es el momento que se relata en estas páginas vibrantes y conmovedoras. Una novela que se lee prácticamente de un tirón y que suscita comprensión hacia el ser humano, esperanza en su destino y, algo aún más insólito en la narrativa contemporánea, piedad. Un relato lleno de imágenes indelebles, lúcidos pensamientos y episodios trepidantes. El que aún ame la vida con todas sus polaridades y contradicciones podrá identificarse con el protagonista, siempre a caballo entre la escritura y la espiritualidad.
Con notable maestría narrativa, Pablo d'Ors despliega aquí una historia sospechosamente parecida a la suya: la de un hombre que, para responder a una inapelable llamada interior, se abre al amor y a la amistad, por supuesto, pero también a la incoherencia y al dolor y, en definitiva, al sentido de la vida entendida como servicio a los demás. Un delicioso juego autoficticio de consecuencias incalculables. Una botella que se tira al mar para que la recoja quien aún cree que es posible una literatura del alma.
Pablo d’Ors (Madrid, 1963) es sacerdote, escritor y fundador de la red de meditadores Amigos del desierto, así como de Tabor, un proyecto de monacato secular. Su obra literaria, agrupada en trilogías y en proceso de reedición por parte de Galaxia Gutenberg, ha sido traducida al italiano, alemán, portugués, inglés, francés, polaco y catalán. Ha publicado once títulos: una colección de relatos, dos ensayos y ocho novelas. Su aclamada Biografía del silencio ha superado los 150.000 ejemplares, convirtiéndose en un auténtico hito del ensayo contemporáneo. Su última novela, Entusiasmo, ha consolidado su trayectoria en el panorama de las narrativas hispánicas. El estupor y la maravilla, editado originalmente en el 2007, es su novela más contemplativa. En la actualidad, Pablo d’Ors, dedicado exclusivamente al ministerio del silencio y de la palabra, imparte por todo el mundo conferencias y retiros de meditación.
Quizás no sea el mejor libro para acercarse a la obra de Pablo d’Ors pero había leído buenos comentarios sobre algunos anteriores. Las confesiones sobre las intensas creencias religiosas del narrador, aunque desde el principio se deje claro al lector que pueden ser ficticias en parte, resultan de una intensidad difícilmente digerible para el ajeno al mundo de la fe católica practicante. El tono arrebatado tampoco se logra mediante el uso constante de exclamaciones, lugares comunes de hoja parroquial y un estilo en realidad demasiado plano para expresar las profundas conmociones interiores. Mística de autoayuda o la llegada de la autoficción a mundos en los que siempre estuvo. “¡Si en alguna de las páginas de mis libros lograra despertar en alguien algo parecido a lo que se despertó en mí cuando empecé a atisbar el misterio de la gracia!”. Pues bien, conmigo no lo ha conseguido. No he podido terminarlo.
D’Ors tiene una narrativa tan fluida que hace que parezca sencillo, y así puede contar lo que quiera, que es agradable de leer. Si encima el contenido te interesa ya es el culmen. En este libro cuenta el entusiasmo de su despertar vocacional. Más allá de credos personales creo que es un testimonio de unas vivencias dignas de contar.
Libro difícil de calificar, por su interés narrativo lleno de altibajos, y por el dudoso pacto de lectura (en los primeros capítulos, el autor reitera que se trata de una “autobiografía ficticia”, sea lo que sea eso…)
Estilísticamente, D’Ors es una delicia. El libro es a ratos sesudo pero nunca por ello denso. De alguna manera, es la biografía de su fe católica y más concretamente, de su vocación al saderdocio. Es curiosa su aproximación casi new age a la fe, y su motivaciones para ser sacerdote; ante todo, él quiere ser como Gandhi… D’Ors critica el ambiente ultra politizado de la iglesia de los años 70 y 80, pero parece ser él mismo (y hasta qué punto lo sabe el propio autor no queda claro) un aturdido producto de estos años de confusión eclesiástica.
Otro problema no menor es que el autor cae gordo. Parece que él es el solitario poseedor del equilibrio y la verdad, y llega a hablar de la gente que le rodea con auténtica displicencia; pobres “feos y que dan grima”, “minusválidos que le producen auténtica lástima”… todas estas expresiones que a la postre pretende maquillar con algún tipo de apelación a la caridad cristiana, pero (a mi juicio) quedando siempre en un burdo intento de encuadrar todo en una cosmovisión arrebatadora y sublime (entiéndase por “sublime” que el autor se emperifolla con reflexiones más cursis y narcisistas que de auténtica enjundia filosófica).
Inquieta, cuanto menos, que el protagonista (un sacerdote) emplee decenas de páginas a sus enamoramientos con catequistas, a los ofrecimientos sexuales por parte de menores, y a los ardores eróticos hacia una campesina hondureña. Yo me quedé con la sensación de que quizá la ficción de esta biografía sea que resistió a todas y cada una de estas tentaciones, porque el empeño y el detalle con el que las describe choca frontalmente con la elegancia y el pudor que cabría esperar de un siervo de Dios.
Oseaver: el libro no está mal y habla de la religión y la experiencias de la religión desde un lugar muy humano y tierno, con mucha compasión y comprensión. Ahora, la última parte de la historia... tremendamente racista. Es bastante tela la movida. Para mí, lo que estaba siendo una lectura maja pasó a ser algo con lo que se me arrugaba la nariz cada página y que me puso de muy mala leche. Además, como todo lo que hace Pablo d'Ors, acerca a lo espiritual y también a poder todo lo encantado que está de conocerse este buen hombre.
El libro puede escandalizar. D’Ors cuenta su juventud, primera madurez y la historia de su vocación y muy explícito con sus miserias y pecados, pero es fiel a su vocación. Sorprende la presencia del marxismo y el psicoanálisis en la formación de los sacerdotes y religiosos españoles de los 80. Tiene intuiciones geniales sobre la amistad, la verdad, la vida cristiana y otras desconcertante como poner al mismo nivel a Ghandi, Hesse y Jesucristo. Me lo recomendó Jaime Np.
Un libro que deja mucho a la reflexión , honesto y claro a la hora de hablar de temas como el ministerio del sacerdocio . Genera muchos sentimientos en cada capítulo pero, principalmente deja esperanza y compasión para los seres humanos y nuestro paso por esta vida .
No sé si me ha gustado. El estilo es fresco y ágil, y las vivencias apasionantes. Pero creo que hay leerlo como unas memorias, algo más personal que otra cosa. Me ha chirriado en algunos momentos y he disfrutado en otros. Creo que no lo voy a recomendar demasiado.
Se lee muy bien y tiene una sutilidad y sensibilidad preciosas a la hora de describir procesos internos muy complejos. Pero, ¿por qué llamándose entusiasmo deja a uno con una desazón tremenda dentro?