Solo puedo decir ¡wow!. Lloré, reí, odié y amé, diversas cosas con este libro.
Tiene 450-540 (dependiendo del formato) páginas, llenas de vivencias que son ¡muy reales! Amodoro los libros así, de esos que hacen que sientas en carne propia, en lo más profundo de ti las cosas que Paloma tuvo que pasar, no sólo en su vida emocional dada la situación con Marc, sino que también lo ocurrido en su vida familiar y la enorme telaraña que sus amigos han creado alrededor de ella.
Vivir o leer las vivencias de Paloma, es algo único. Es un libro, no de los típicos rollos de una pareja que rompe y ella se enamora de otro con la excusa “Un clavo saca a otro clavo”. Sí, es romántico, pero no, no es cliché. Ella sufre de verdad, quien lo leyó me entenderá y quien no, si lo lee sabrá lo que digo. —Espero que lo hagan—.
Es necesaria la acumulación de pequeñas cosas, que no se creemos capaces de nada, para dar rienda suelta a un tornado de emociones y estados donde no sabemos qué ocurrirá realmente. Es como el efecto de las alas de mariposa, no sé cómo lo llamen ustedes, pero, hago alusión a que el batir de las alas de una mariposa, aunque no lo parezca, desencadena muchísimas cosas. Y lo mismo sentí que ocurrió con Paloma.
No pensé, que lo que ella nos relata del alcohol frente a lo ocurrido años atrás con su hermano, fuera para tanto. Pero lo es, y esa forma de llevarlo y de abarcarlo por la autora, me gustó mucho.
Es con los libros como estos, donde me da esa nostalgia por hermanos -hombres- mayores a mí, ya que soy la mayor de mis hermanas. Esa confianza y fraternidad que se evidencia a pesar de las relaciones típicas de hermanos, es algo que me gustaría tener.
Paloma tiene a su lado, forjando esa telaraña antes mencionada, a Salomón, Marcelo, Luciano, Grace, Greg, Rachel, Sarah y Mariah, quienes son un gran séquito, de amigos y familia. ¡Ya quisiera yo unos amigos así!... No denigro de los míos, aunque últimamente sí, pero hay que ver que un hermano como Luciano no estaría mal, y creo que soportaría los traumas que él le dejó a Paloma.
LadyKiller es un libro completamente ajeno a lo que sentí y pensé con las líneas y primeros capítulos. Empecé diciéndome que Marc y ella iban a terminar comiendo perdices a pesar del rollo. Pasé a esa sensación de amor/odio/lástima/ganas de matarlo—borrarlo del libro, pero es importante y la autora lo sabe. 😉
Luego, amé a Marcelo a mi modo, quería abrazarlo y lo mismo a Salomón, quise zarandearlo muchas veces.
A sus amigas siempre les guardé distancia, es como ese sentimiento de auto-protección que tienes pero que sólo identificas en una situación desde lejos. Me gustaron, no es que las quiera, pero todas aportan su grano de arena a la relación, todas son muy importantes.
¿Lo más?
Que la narrativa es buena, los personajes son frescos y solo vemos de ello lo justo para nuestra protagonista.
El poder sentir lo mismo que ellos, y no cualquier autor puede lograr eso.
¿Lo menos?
Me sentí un tanto perdida en los cambios de capitulo, ya que no sabía cuándo hablaba de lo ocurrido y cuándo de lo que estaba ocurriendo, pero luego le coges el hilo fácil.
¿Frases?
Muchas. Más que todo, diría párrafos. En el especial se evidencia. Pero, hay una que resalto.
"La tristeza y la alegría son estados, no los conviertas en sentimientos"
¿Lo recomendaría?
¡Siiiiii! Es de esos libros que empiezas leyendo con una idea y luego cambia a otra. Por lo menos, el nombre me llevó a otra cosa cuando lo leí y no a lo que nos cuenta.
¿Personaje odiado?
Es difícil, porque todos tienen su granito de odio, aunque los amo.
Al inicio, con Luciano le fui cogiendo odio. Luego fue el turno de Grace, después ya no pude... Con Marc lo intenté, pero... es de esos personajes que te recuerda a equis persona en un momento cualquiera y a pesar de todo no puedes. A pesar de todo no lo odié, fue una víctima más, pero no demostró los pantalones que tenía. Que debía tener. Y no puedo olvidar a Salomón King. ¡Dios!
¿Personaje amado?
No, no puedo simplemente decir que amé a uno. Todos en sus momentos se ganaron un lugar en mí corazón. Cada uno se equivocó, pero siguió.
Si he escoger a uno, me quedo con Greg, es tan… él, fue siempre lo más tierno y consciente de las cosas. Fue el personaje maduro de la relación, de los amigos, del libro.