Papi è il suo papà, ma è anche un santo, un mecenate, un supereroe, un mago, un benefattore. E lei lo racconta come il migliore papà del mondo, e lo guarda con gli occhi dell’amore e dell’attesa. Perché Papi sta arrivando, arriverà. E un giorno Papi è morto, anche se poi telefona dagli Stati Uniti per dire che tornerà presto; un altro giorno è stato rapito, anche se poi passa a prenderla in Mercedes, vestito da rockstar, con catene d’oro al petto e Nike gigantesche ai piedi. Dalle sue tasche escono rotoli e rotoli di banconote, e tutti lo omaggiano, lo imitano, lo adulano. Perché Papi, in verità, è un narcos, ed è violento e pericoloso, anche se lei, la ragazzina senza nome protagonista del romanzo, con lui si sente potente, felice e terribilmente viva. Dopo I gatti non hanno nome, Rita Indiana ci consegna un libro furioso, appassionato, esplosivo, dedicato al potere della fantasia sulla realtà e all’amore di una figlia per il padre.
Questo libro è per chi adora restare in pigiama la domenica a guardare i cartoni animati, per i due cuori di Hit-Girl e Big Daddy, che battono all’unisono nel mondo reale e in quello dell’immaginazione, per chi ama la Caribbean queen di Billy Ocean, e per chi crede al potere della fantasia tanto da affidare a un giubbotto tutte le risposte sulla vita e sulla morte.
Rita Indiana (Santo Domingo, 1977) es escritora, compositora y Global Distinguished Professor en la maestría de escritura creativa en español de la New York University. Es autora de La mucama de Omicunlé (Periférica, 2015), finalista en la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa de 2016 y Gran Premio de la Asociación de Escritores del Caribe, primera novela en español en obtenerlo. Tiene publicadas La estrategia de Chochueca (Isla Negra, 2003), Papi (Periférica, 2011), Nombres y animales (Periférica, 2013) y Hecho en Saturno (Periférica, 2018) y los discos El juidero y Mandinga Times, este último nominado a los Premios Grammy Latinos. Ha colaborado con El País, The Boston Globe, Granta y Vice, y sus novelas se han traducido a diez idiomas.
Estoy tan francamente maravillado que solo puedo decir que es un deleite por mucho que a veces se me escaparan cosas del tintero y no entendiera algunos pasajes al completo.
A ver, es que el derroche de personalidad que tiene la narrativa de esta mujer es para hacérselo mirar. Desde que empecé no quería soltar la historia de aventura que me contaba, y que a veces se convertía en un relato sociopolítico bastante serio para después pasar a narrar hechos fantásticos y maravillosos que te los tomabas como reales o que sencillamente a veces tanto surrealismo era una metáfora de otras cosas.
Los capítulos tienen extensión variable pero todos los consumí como si fueran un artículo de una solas página. Sentía la necesidad de leer y leer y las pocas veces que me despegué me sentía huérfano. Con este libro me explotó el cerebro. Y de qué manera. Es de esas veces en que aunque en un principio no entiendes qué carajos está pasando no puedes parar de leer por ese mismo motivo.
Y bueno, se preguntarán: ¿esta novela de qué carajos va? Ni yo lo tengo claro. Pero si hiciera un resumen diría que es el viaje ilusorio y lleno de expectativas de una niña hacia su propio padre. Un papi que le da de todo y que parece tener el mundo y las mujeres en general a sus pies mientras se narran algunas dichas y desdichas de ella y de otros personajes secundarios.
Sí, lo sé, quizás no he dejado nada claro. Pero lo que puedo asegurar es que es un relato de aventura. Que te sientes en un constante mareo por los descubrimientos y las situaciones que se relatan y que están sin ninguna duda atravesadas por el realismo mágico.
Así que en pocas palabras es una historia en la cual se narra durante doce capítulos las peripecias y aventuras de una niña que desde su infancia exagera de forma desproporcionada su admiración y cariño por la figura de su padre ausente, un hombre que tiene multitudes de bienes materiales, carros, mujeres, amantes, seguidores, pero también socios y enemigos por doquier; un hombre con mucho dinero que es capaz de darle todos los gustos y detalles habidos y por haber. Y todo esto contado desde la mezcla de hechos surrealistas y fantásticos en su justa medida calzados en el costumbrismo de la historia.
Sin embargo, la obra sirve como catalizador en el final porque se comprenden dos cosas, la primera de ella es esa fábula llena de constantes hipérboles sobre un hombre desde la mirada de una niña que lo ve como una divinidad pero que solo es un peligro para ella y su familia y luego la comprensión de la figura materna, de mami, de aquella mujer que ignoró de cierta forma y no le dio importancia a pesar de que ella fue la que en realidad estuvo presente desde su crianza, desarrollo y educación.
“Se habla mucho de la influencia de Ginsberg y Burroughs en mis textos, pero nunca de algo mucho más evidente como Severo Sarduy, Lezama, Arenas o Virgilio Piñera, todos homosexuales por cierto”, responde esta guerrera literaria en una entrevista.
A mí al inicio se me figuró como los hijos del Cortázar de los cronopios y de un Aira enfebrecido; la loquera de Lemebel y el ritmo vértigo de un Luis Rafael Sánchez que te pone a bailar con su importancia de llamarse Daniel Santos.
Y, por encima de todo ello, está más bien la voz desaforada de una mujer que se me figura como una máquina locomotora de narrar la vida breve de una niña y cómo ve a su papi quien “es como Jason, el de Viernes trece. O como Freddy Krueger. Más como Jason que como Freddy Krueger. Cuando uno menos lo espera se aparece” y que te vuela la cabeza con una historia que parece no tener ni pies ni cabeza, pero que abre las entrañas a una sociedad machista, falocéntrica, y donde el dinero manda, el dinero es poder, el dinero son bienes materiales, donde no hay ley y las autoridades nunca se perciben; donde la masa, el pueblo, los demás, son algo cercano a los zombies de World War Z que todo lo devoran a un ritmo acelerado, y que igual pueden hacer una fila por años esperando a papi, que hacer una valla en las calles donde pasará papi a su regreso a la ciudad.
Fue en esa misma conversación con papá por WhatsApp, “Rita Indiana”, dijo, y de inmediato la googlée y algo se movió, y sabía que tendría que volver a la FILBo por un libro de ella, ahora me arrepiento de no haberme traído todo: apenas dos páginas había leído cuando me di cuenta que Rita es una especie de siamesa mía: su estilo tiene demasiado parecido a mi idea de cómo captar el habla cotidiana de la latinoamérica fuertemente influenciada por el inglés, por el gringo: fascinación por su construcción literaria que cruza barreras idiomáticas, sintácticas, fonéticas.
Me recordaba mucho al Aira de la Guerra de los gimnasios, esa trama hiperbólica que desde el inicio queda muy clara; al Lemebel de Tengo miedo torero y al Sánchez, o al Cucurto, o a todos aquellos que no pueden vivir ni escribir sin dejar fuera la música, y es que yo no veo mis día a día sin sonidos que los acompañen, claro, claro, también son importantes los silencios, los descansos, pero, hay ocasiones en que simplemente todo tiene que salir; todo Papi debe estar ahí, página tras página, permitiéndonos ignorar cómo carajos sucede todo, dónde sucede todo.
Hay música, hay referencias a la TV gringa, a la cultura popular del caribe, de la América bolivarana. Hay un entendimiento del lenguaje como materia plástica para la expresión artística, hay una voz única y riquísima que se tira de cabeza contra el pavimento, que no teme levantar templos lingüísticos y romper una que otra regla de “corrección” académica.
Rita es un bulldozer con una gran carga cultural que no se detiene ni frena ni interrumpe mientras se lee un mundo que parece rescatado de Rabelais, un mundo insólito, un mundo que te atrapa y no te suelta hasta la última página.
Un tren a toda velocidad, palabras y eventos a toda velocidad, como una ametralladora. La idealización, la magnificación, la superlativización, del padre (ausente) por parte de la niña, un padre evidentemente envuelto en negocios ilegales, emigrado a los Estados Unidos, y cuyos limitados contactos con la niña se limitan a enviar objetos, a lo material, con unos escasísimos gestos afectivos.
El éxito medido en cosas y mujeres. ¿La búsqueda del habitante promedio de República Dominicana? ¿ser rico? ¿ser admirado por las pertenencias?
Y el libro termina cuando la niña "descubre" a la madre, cuando la madre la necesita.
Excelente novela, aunque por momentos se me hacía agotadora, una catarata de palabras que me arrastraban y no me dejaban demasiado, pero que, al final, aprecié como totalmente justificadas y necesarias para trasmitir la forma de ser del dominicano: torrencial.
Tiene momentos realmente brillantes, but it drags on for way longer than feels right. Los primeros y los últimos capítulos, alguno aislado en el centro (Chapter 18 is amazing in the context of the book) resaltan el genio del estilo narrativo. But it does drag on. Would completely recommend, con esa advertencia.
La primera edición de Papi fue publicada por la editorial Vértigo en su colección Cuerda floja. Ambos términos adelantan lo que vamos a encontrar en esta novela: un viaje a toda velocidad que revuelve el estómago y, a la vez, un arriesgado experimento literario. Comprensible, si tenemos en cuenta que es la obra temprana de una escritora con un poder creador tan apabullante como Rita Indiana. Aquí la vemos desatada: leer este libro es como recibir una paliza por su estilo frenético, las continuas referencias culturales (tanto localistas como de dominio público) y esa mezcla de lenguajes español, inglés y caribeño que le embota a uno la capacidad de percepción. Las transiciones entre lo cotidiano y lo fantástico son prácticamente inexistentes, lo que también contribuye en buena parte a esa sensación de apaleamiento general, de incorporarse tarde a una fiesta loca que ya está en su momento de apogeo.
Lo que me ganó para la causa de la escritora dominicana en La mucama de Omicunlé fue su capacidad, cuando parecía inverosímil, de encauzar todo el caos generado en una historia coherente. En Papi eso no existe; en realidad, muchas veces más se asemeja a un ejercicio de estilo, una performance callejera o una canción (las alusiones musicales también son numerosas) en la que no importa realmente la letra sino el ritmo: el de los sones del Caribe, el de la vida en sus casas y en sus barrios, el de Estados Unidos como tierra prometida. Este trasfondo, el latir de una cultura, es lo realmente valioso; pero como lector occidental la lectura resulta compleja y sus brillantes pepitas a menudo se cuelan por los huecos de una batea defectuosa perdiéndose de nuevo sin haber reparado en ellas.
Hasta este punto de la reseña parecería que he disfrutado con la novela, no obstante, también hay excesos: en el estilo forzadamente naif, en las páginas enteras repitiendo variaciones de la misma frase en un tono enfebrecido, en el escaso interés que suscita la trama principal. A ratos, y pese a su brevedad, pensé en dejar el libro de lado y dedicarme a otra cosa. Tentado he estado de ponerle una estrella ("no me ha gustado") porque la decepción ha sido grande, pero a la vez me parece injusto y estaría negando unas virtudes que tal vez yo no he sabido apreciar. Cuando lea algo más de Rita Indiana lo tendré más claro.
Los primeros pasos del capitalismo tardío y momento de incepción de la RD de hoy visto a través de los ojos de una niña que exagera hasta el absurdo y cuya ingenuidad le impide filtrar nada del mundo en que se desenvuelven las rocambolescas aventuras de ella con su papá: la figura mesiánica del titular papi y el poder hipnótico (del que ellos no son excepción) que ejerce el dinero (aún si maloliente y sospechoso) en un país con tanta gente muerta de necesidad (presente y pasada), la corrupción subyacente, el momento en que todo se puso en inglés y comenzó la plaga de torres en Santo Domingo, lo feo de una época romantizada por las crónicas oficiales, las subculturas, los pánicos morales, las conspiraciones, los cultos, el primer amor de la protagonista, el trauma que deja la ausencia del padre, la herida que se vuelve a abrir cuando vuelve a desaparecer. No avanza sobre un argumento en sí, sino que transcurre en varios episodios cuya relación reside en la presencia de la niña y su papá, pero se sostiene por la voz frenética de la protagonista y las adictivas y fabulosas visiones que presenta de este mundo. Like walking into a mad house. Duro
Imagina que tienes sed. Imagina que tienes un grifo delante y te decides a girar la manija. Sale un chorro de agua cristalina, te inclinas y bebes. Te sacias pero, sin embargo, no puedes parar de beber. Y sigues bebiendo. Bebes mucho. Pero, además, ocurre que el caudal del grifo cada vez es mayor. Imagina que el agua, que sale ya a borbotones, te salpica la cara, el pelo y la ropa. De pronto una tubería explota tras la pared y el agua sale ahora a presión, como si fuera una de esas mangueras para detener incendios; y te moja y empieza a inundar la habitación. Sigues bebiendo porque simplemente no puedes dejar de hacerlo. Tienes la sensación de estar en una maldita catarata. Eso es este libro. Las cataratas del Niágara son en realidad Papi, de Rita Indiana Un ejercicio de creatividad deslumbrante escrito a un ritmo que te atraganta y se repite y no te deja casi respirar.
“Papi” es una novela diferente. Conocemos toda la historia a través de los ojos de una niña pequeña que idolatra a su padre, un importante mafioso dominicano que está a caballo entre Estados Unido y República Dominicana. La inocencia de la niña está presente a lo largo de toda la historia y solo ve todo lo bueno que tiene su padre, cuanto dinero tiene y cuanto le venera todo el mundo.
Es la primera vez que leo a esta autora, y tengo que reconocer que no ha sido fácil. La historia está contada de una forma bastante peculiar y aunque la trama en sí misma me estaba gustando, me costó mucho acostumbrarme a como estaba escrita. Si que es cierto que al final me acostumbré y los últimos capítulos del libro los devoré.
Considero que es una novela de emociones, donde la autora va jugando con el lector. Como adulto, sabes interpretar muchas de las cosas que te cuentan y algunas son tremendamente duras, y esa inocencia con la que está contado todo hacía que en muchos momentos estuviera en una verdadera montaña rusa de emociones.
“Papi” creo que no es una novela para todo el mundo. Si que es una novela que merece mucho la pena, pero la tienes que leer en el momento adecuado para poder saber apreciar todo lo que nos quiere decir.
Rita Indiana pone de manifiesto su increíble universo creativo y narrativo, nos presenta como una llave abierta sin frenos los sentimientos de una niña que espera siempre al padre que no llega, con imágenes de la pura idiosincracia Dominicana y del Dominican York. Mezcla episodios reales con los ficticios, que en momento no sabes si pasó en verdad o no. Todo esto mostrándolo de una manera absorbente y hasta abrumadora. Si lo recomiendo?, pues no es un libro para todo el mundo, pero para aquél que quiera disfrutar de una lectura completamente diferentel si.
Un prosa desaforada. La historia se sitúa desde la perpectiva de una niña y cómo ella idealiza a su padre. Por momentos, las escenas agotaban porque no conducía hacía algún lado. El libro cierra bien, cuando la madre necesita a la pequeña.
me gusta cuando dice "el más viejo me dice que tengo una estrella. yo me la busco en la ropa, como si fuera una mancha y él se ríe. jua jua jua. y se hace rotar el anillo más gordo en el dedo" me gusta cuando dice todas las palabras realmente
This is a classic example of an unreliable narrator but the narrative voice was not that of an 8 year old girl. The diction, syntax and figurative language do not ring true and were far from age-appropriate. This glaring fault detracted from an otherwise incredibly imaginative journey. There were brief moments when the author seemed to recognize this discrepancy and tried to explain the young narrator's confusion about the meaning of certain words but then quickly returned to the unreal Uber-intelligent authorial intrusive voice.
Lo disfruté un montón, me gusta ese largo aliento de La protagonista, pareciera que no toma aire ni un segundo con tal de narrar, decirlo, contarlo todo. Es el ritmo y el lenguaje lo que hacen de esta historia que tanto hemos oído como única. Lo que sí es que a cada rato me detenía a preguntarme ¿cómo sostienes una novela entera bajo este mismo sonido?
Cuando me dicen, "mira, leete este libro de una autora lesbiana de centroamerica/caribe que escribe desde la perspectiva de una niña como es el vivir y crecer en Santo Domingo siendo la hija de un Narco", pues ponele que el tipo de historia que me espero va a tener un tono y un estilo típico de la nueva ola de autoras latinoamericanas enojada que usan elementos del horror para hablar sobre la realidad social que ahoga al continente mas desigual de todos, pero lo que me encontré en este libro es MUY diferente. Me encontré una perspectiva que usa lo fantástico más como una vía para retratar el escapismo e imaginación de esta niña para procesar el mundo en el que se ve sumergida, mundo que en lugar de ser abiertamente hostil y terrorífico, se nos presenta como incoherente, acelerado, gracioso por lo surreal de las situaciones que van emergiendo, como ese mundo que escapa al entendimiento de una niña se va mezclando con su imaginación para lograr algo tan impactante, que logra criticar el mundo desde una postura diferente a la que estoy acostumbrado a leer.
Rita Indiana es uno de los mejores autores que he descubierto recientemente. Con el lenguaje coloquial caribeño logra darle un tono musical a una historia vertiginosa de una niña y de la relación con su “papi” narcotraficante.
El lector en medio de un aparente absurdo, recorre escenas de gran ternura e ingenuidad en la espera del “papi” que nunca llega, pero llegan sus regalos, y otras, muy duras, de muerte, de fuga. Siempre con un mismo tono, muy íntimo, natural, verosímil, que cobra sentido en la medida que se avanza.
Mami, sin haber dado título al libro cierra muy bien las más de 200 paginas tras el irresistible, millonario, eterno, súper macho, ídolo ... que fue Papi.
Rita Indiana es una voz inolvidable no solo por que te despierta con su tonalidad casi delirante sino que también te desafía a entender un mundo extraño y amoral y sobre todo una conexión amorosa padre- hija de una manera completamente desbordada y surreal, critica también al romanticismo hacia la figura del narco como un una especie de Robin Hood, al cuerpo, al dinero, a la idealización. De lo mejor que he leído este año. Es una revelación este libro. Recomendado.
Violent, sexually explicit, total sensory overload, and excellent. I love how the child's narration of her papi's visits blurs quickly from excitement to boastful hyperbole to total fantasy, until you can't pick out where possible stops and fantasy begins. Nevertheless the narrator's voice is consistent and convincing - this story cannot be judged by realism because to be the daughter of an often-absent, oppressively wealthy, criminal father in a poor country is to already live a heightened fever dream, defined by extremes. The text is full of so many gut-punch details (the polaroids of weddings stacked like baseball cards, the long red fingernails of the girlfriends as they deal with her constipation, the twin cousins in matching suits). The plot is orthogonal to morality, a riot and a party, very crass and often uncomfortable. Also unsubtly gay without centering that as a theme. The way she talks about the grown women she hates and desires, whew! A whole dissertation on misogyny and sexuality and abusive upbringing.
I know the bookjacket says her father is a drug kingpin and sure, I get that, but given the history of dictatorships of the Dominican Republic, the excess, the rise & fall felt like an allegory for the turbulent growth of the state in the 20th century. What, in the long view, is the difference in corruption between a druglord and a member of the political elite? Maybe just the number of racecars and watches one can acquire before being eliminated from power.
Creo que es el libro mas loco que he leído en mi vida, pero sin dudas que me ha gustado. Tiene capítulos extremadamente largos, aburridos y sin sentido, pero se entiende que todo ello viene de la mente de una niña que recrea la posible vida que pudo tener si su padre estuviera presente.
Papi refleja muchas cosas de la sociedad latinoamericana por no decir solo de República Dominicana, es el dinero que llega por malas vías como dicen las personas mayores de nuestros pueblos, es el consumismo, es el abandono, es la muerte, es el peligro, es el capitalismo, es el sistema corrupto y desbordado en violencia.
En definitiva lo disfruté y hay mucho de Rita Indiana en el con relación a su arte.
"Papi" es un libro complejo. La historia es muy interesante, los personajes son interesantes, y la narración que se utiliza es muy, muy peculiar: es como si pudieras leer los pensamientos de quien narra, a veces inocentes, a veces fantasiosos, a veces caóticos e irracionales. Pero dentro de un todo, tiene sentido. En varias ocasiones la línea entre lo que es fantasía, lo que es metáfora, lo que es sueño y lo que es real es tan borrosa y curva, que da más confusión y preguntas que respuestas. Pero a fin de cuenta, es una historia que merece ser leída.
I couldn't finish this - a very rare occurrence. I had no idea what was going on amidst all of the fantastical imagery, amidst all the words. There didn't seem to actually be a story under all that - or if there was, I couldn't follow it.
Una novela sumamente experimental, llena de valores literarios, que probablemente hubiera disfrutado más en otro momento de mi vida. A pesar de esto sé reconocer que el estilo de Rita es inigualable y que hubo pasajes de la novela en verdad luminosos.
"Papi estaba en mí y yo en papi. Yo hasta me chupaba la salsa picante de las cutículas impecables de papi. Yo era igualita a papi. Yo era papi. Yo soy papi."
Esto es Tropical. Confieso que hace mucho, desde universidad, me vienen hablando de lo maravilloso de Rita Indiana. Fueron libros difíciles de conseguir, pero fue una compra reciente e inmediatamente me puse a leer «Papi»
«Papi» es un libro que sin lugar a duda resalta la idiosincrasia y eleva la figura del Narco a jugar el rol de padre proveedor. En las islas del trópico no es falacia que estamos rodeados de maleantes buenos, del típico Robin Hood que otorga facilidades a los menos pudientes. Entre las letras de «Papi» es verdad que me quede con lagunas, quizás por mi poco conocimiento actual, pero es un libro que sin duda tiene tela que cortar y coser. Guarda mucha relación entre el sentimentalismo paternal, esa figura que parece ser ausente, que solo provee a todos y nunca está. Es el Dios ausente al que todos quieren y buscan, pero cuando desaparece no es lo que se espera. Es un libro que tiene buena prosa y buen ritmo. Rita Indiana sin duda alguna lleva la música a la literatura. Me dio un trasunto con la «Guaracha del Macho Camacho» en algún punto y hasta retazos de «Mi mamá me ama». Es un libro que huele a Caribe.