“La política siempre ha sido un malabarismo sangriento, así que ¿cabe esperar alguna forma de moralidad en este campo de batalla?”
Niels Oxen, es un ex-militar condecorado, que vive atormentado y acosado por sus fantasmas del pasado, que decidió hace tiempo apartarse del mundo y vivir al margen de la sociedad. Vagando junto al Señor White, su perro, decide ir al bosque de Nørlund cerca del gran castillo para cazar y pescar. Su curiosidad lo lleva cerca éste, haciendo que esté en el momento y en el lugar equivocado, convirtiéndose en sospechoso de unos asesinatos que están ocurriendo en Dinamarca.
Luego, tras una serie de acuerdos con el CNI, le llevará a tener que investigarlos junto con Margrethe Franck… comenzando la cacería contra reloj, en lo que parece que hay intereses ocultos y la búsqueda del verdadero culpable que lo ha tildado de “chivo expiatorio”.
Así comienza esta novela que no le brinda respiro alguno al lector, quien a través de un narrador omnisciente comienza a desmenuzar una historia que tiene algunas subtramas interesantes, bastantes muertos, y un protagonista atípico.
El ritmo es bastante ágil, ya que cuenta con capítulos de corta extensión, y saltan entre sucesos, personajes y los diferentes hechos. Está llena de acción y consigue mantener en constante tensión al lector, al hacernos pasar de un culpable al otro, y el tratar de entender el verdadero “motivo” que hay detrás de estos asesinatos.
La ambientación es cambiante como el protagonista mismo, por momentos nos encontramos en el bosque, respirando tranquilamente al aire libre; y de repente cambiamos, hasta encontrarnos en espacios oscuros dentro de la mente de Oxen, donde aún se siente encerrado en su pasado militar y sus terrores nocturnos. Y a pesar de ello, Oxen es un personaje fascinante del que creo queda mucho por descubrir en los próximos libros.
El libro cuenta mucho sobre una realidad del país, sin embargo no nos es ajena del todo, puesto que la política es siempre “sucia”. La historia es bastante completa y está muy bien hilada, dejando expuesta una cruda realidad sobre la ocultación de pruebas, el poder de un puesto de peso y cómo “contar” la historia según “ciertos” intereses. Así que como ven dentro de la ficción, encontramos mucho de realidad, lamentablemente.
En definitiva, “Oxen, la primera víctima” es un thriller diferente, con tintes refrescantes, desde su protagonista y la forma de abordar una caso de investigación.
“...donde hay poder también hay abuso de poder”.