2'75/5: Este libro me ha hecho dudar mucho porque no sabría con certeza, la sensación que me ha dejado. Hay aspectos que me han gustado, pero hay otros que pff. La novela es muy corta pero desde el capítulo 2 ya intuyes todo el tinglado y en efecto así es. Me gustan las novelas que me sorprendan, que me rompan los esquemas y esta no ha sido así. Conocemos a Santina, una cántabra que ha trabajado en numerosos locales de pastelerías, pero sus jefes o compañeros de trabajo la acosaban o ella se enamoraba y era un malhechor. Por ello, está sin curro y sin amor. Un día en casa, deciden apuntarla a «Tip Top Chef», un reality donde deben mostrar sus artes culinarias para llevarse el gran premio. En el primer programa, alguien le pellizca el culo y a ella le da igual todo y pide las imágenes para ver quien ha sido. El culpable es Max, un concursante francés que apuesta fuerte para dar más juego al asunto. Veremos como se va desarrollando el concurso, pero también esa chispa que surge entre ambos.
No me ha gustado que el libro comience con ese gesto tan denigrante para la mujer, que es lo que le da juego al título y la novela. Pero yo soy Santina y ese tiene una orden de alejamiento a 2000 km de mí. Hay algunos pasajes de la historia que son flashback del pasado de Santina y me han descolocado un poco la lectura, porque no se introducen de ninguna forma. Santina le ha faltado garra y tampoco es un personaje que se quede en mí para siempre.
Como aspecto positivo, serían todos los símiles y metáforas que se hacen en torno a la comida, ya que es sublime la imaginación de la autora para fusionar ambas cosas y no quede estridente. Me he reído con los nombres de los jueces de este concurso ya que son nombres versionados a los de nuestro jurado patrio de Masterchef. Otra cosita a favor es la influencia atlántica en los postres y todo lo referente a dar a conocer Reinosa.
No descartaría la idea de hacer una novela de los otros concursantes del programa
Una novela entretenida, pero que se le podría sacar partido de otra forma.