Y regreso al mundo del Zurdo Mendieta. No puedo dejar de pensar que el resto de los detectives del primer mundo, tienen la vida bastante sencilla, o quizás diría, relativamente fácil. Insisto, no es lo mismo luchar contra la burocracia y villanos, que contra los narcos, el gobierno, la corrupción y quizás hasta tu mismo jefe, sabiendo que todos ellos quedarán impunes por sus conexiones o posición actual.
Regresando a la historia, Élmer Mendoza nos lleva de regreso a Culiacán, a una de las ciudades más emblemáticas del mundo del narcotráfico, donde la gente de la alta sociedad tiene conexiones con el hampa, o es el hampa misma. Ahora el Zurdo tiene que encontrar al asesino de una bailarina exótica, llamada Mayra Cabral de Melo que trabajaba en el Roxana's, fue encontrada con el pezón cortado. Lamentablemente el Zurdo se ve envuelto en la búsqueda del asesino por asuntos más allá de lo profesional: se conocieron una vez y siente el deber moral de atrapar al asesino.
A lo largo de la historia, el simple asesinato de la teibolera, acarrea más problemas de lo que inicialmente esperaba, ya que diputados, empresarios y gringos requerían de sus servicios, siendo una acompañante de alto nivel, cuyos honorarios requerían grandes ahorros.
Además, nuestro H. presidente, Felipe Calderón, acaba de declararle al guerra al crimen organizado; por lo que la ciudad y su cartel requiere de abastecerse del armamento necesario para sobrevivir a la guerra. En medio de todo el caos, el Zurdo se promete encontrar al asesino, así sea el mismo padre del presidente de USA.
La narrativa de Élmer Mendoza es directa, sin alegorías, tal y como lo estaríamos escuchando si estuvieramos frente a ellos. Interesante es poder visitar los lugares que menciona: los bares y restaurante de Mazatlán y Culiacán, probar su comida que al parecer ese el mejor lugar para investigar sin sufrir grandes percánces. Una novela muy entrenida, recomendada para lectores principiantes e intermedios.