Con grandísimo esfuerzo, he conseguido terminar uno de los libros más aburridos y peor estructurados que he leído nunca: este primer volumen de la Historia de España dirigida por John Lynch y editada por El País. Repetitivo, cansino, circular, falto de síntesis, confuso. Más cercano a las actas de un congreso de especialistas en Calcolítico regional, llenas de datos locales farragosos, que a una visión de conjunto sobre la Prehistoria peninsular, que era lo que yo buscaba. Quizá el problema sea mío, pero no sabría ni resumir la idea principal, si es que eso existe. Qué cosa más difusa y más poco atractiva. Cualquiera se lee ahora los diecinueve volúmenes restantes. Madre mía.