En el libro primero, a través de la violencia, el juego, la sexualidad y la muerte, se exponen las maneras de sentir en el Uruguay que Sarmiento habría calificado de “bárbaro”, el de la primera mitad de siglo XIX. En el libro segundo, se estudia el proceso mediante el cual estas maneras “excesivas” de sentir fueron reprimidas y se construyó, justo en el Uruguay que comenzaba su modernización social, económica y política, un nuevo orden de sentimientos. Esto es, entonces, una historia de prohibiciones internas, de culpas que fueron como el cimiento conservador del Uruguay “progresista” en el Novecientos.
El libro es sumamente interesante, todas las referencias históricas invaluables, pero de la mitad en adelante redunda demasiado sobre la tesis de las dos sensibilidades, reiterando demasiado los conceptos.