Un rompecabezas de letras que va armando una historia familiar atravesada por los secretos y las vidas de los que se entrecruzan en ella. El uso tan particular que hace López de los recursos narrativos me hizo acordar mucho a Boquitas pintadas de Puig. Me gustó la forma de escribir que lo caracteriza y que sobrevive más allá del parecido de este libro con Puig. No me convenció el sentir que estaba leyendo una formula aplicada a las palabras.