Rubem Fonseca, uno de los más prolíficos y reconocidos autores brasileños de nuestro tiempo, se ha movido con soltura y maestría, tanto en la novela como en el cuento policiaco, entre armas, prostitutas, hombres vengativos y celosos e hijos histéricos. Dueño de un estilo a cual más particular, convierte temas sórdidos en un desfile de excentricidades donde la marginalidad se presenta como escenario, tanto para ricos como para pobres, y el deseo no deja de hacer eco y convertir a sus personajes en esos sujetos a los que vemos a través de la rendija que nos separa de la locura. En estos vertiginosos relatos, claro ejemplo del “divertido salvajismo” de Fonseca, esos locos nunca se rinden: podrán animar una función de circo, procrear con mujeres de todas las razas, seducir a los árboles o volverse ladrones pudorosos, pero nunca se resignarán a vivir sedados en la forzosa paz de un manicomio.
He is an important brazilian writer (novelist, short story writer and screenwriter), born in Juiz de Fora, state of Minas Gerais, but he lived for most of his life in Rio de Janeiro. In 1952, he started his career in the police and became a policy commissioner. Even though, he refuses to do interviews and is a very reclusive person, much like Thomas Pynchon, who is a personal friend of Fonseca. His writing is pretty dark and gritty, filled with violence and sexual content, and it usually happens in a very urban setting. He says that a writer should have the courage to show what most people are afraid to say. His work is considered groundbreaking in Brazilian literature, up until then mostly focused on rural settings and usually treating cities with a very biased point-of-view. Almost all Brazilian contemporary writers acknowledge Fonseca's importance, and quite a few authors from the newer generation, such as Patrícia Melo or Luis Ruffato, say that he's a huge influence. He started his career with short stories, and they are usually considered to be the best part of his work. His first popular novel was "A Grande Arte" (High Art), but "Agosto" is usually considered to be his best work. In 2003, he won the Camões Prize - considered to be the most important award in the Portuguese language - and the Juan Rulfo Prize - award for Latin American and the Caribbean literature.
Próximamente le escribiré una reseña más extensa, pero por el momento cuento que no es un libro malo. Al principio no me gustaba y tuve que reconciliarme con el tipo de humor que maneja el autor. Si no, lo hubiera abandonado. Creo, sin embargo, que la narración no es la mejor y que la necesidad del impacto le jugó en contra a algunas historias que podrían haber sido más redondas.
Lamentablemente no tengo nada bueno que decir de este libro. Primeramente no soy una gran aficionada a los cuentos porque sus desenlaces suelen ser precipitados debido a las pocas hojas que poseen y en este caso nos encontramos con cuentos de hasta 2 hojas algunos. Segundo, estos cuentos no tienen coherencia. Empieza hablándote o planteándote un problema y nunca se llega a la solución, o terminan de una manera francamente ridícula o terminan de repente. No encuentro un patrón de lucidez en estos cuentos.
Por otra parte hay una marca registrada en sus cuentos, la mayoría de los personajes se llaman igual y tiene algo con los gordos 😂, todos sus personajes son gordos y al mismo tiempo se desprecia la gordura marcadamente en los mismos.
Es que este libro no parece escrito por un escritor realmente, la escritura es sumamente sencilla que vamos! cualquiera podría escribir algo así. NO, NO Y NO. Este libro no tiene razón de ser par mi.
Dice Carlos Velázquez que, en sus cuentos breves, Fonseca no alcanza a desplegar los mecanismos que domina en aquellos de mayor extensión (a los cuales denomina “perfectos”). Difiero: en estas historias cortas, de apenas dos o tres páginas, Rubem es capaz de hacernos sentir “arrastrados por el vórtice de a trama”, como apostilla José Miguel Obviedo. Lo que pasa es que este autor no necesita accesorios ni bisutería que adornen sus historias: le bastan apenas un puñado de palabras para estremecernos hasta lo más íntimo.
Se nota la maestría narrativa del autor, sin embargo también se nota que es un hombre de otro tiempo, si se quiere disfrutar de este libro hay que hacerlo tomando en cuenta que lo escribe un hombre del siglo pasado y que, por lo tanto, su estética, su humor, su filosofía, corresponden a ese contexto.
No les niego que hubo cuentos que me costaron trabajo porque tocan temas que ahora son muy sensibles, por eso me parece muy valioso que se atreva a escribir en ese tono, sobre todo porque creo que su libro abre la posibilidad de repensar los límites del humor y de lo políticamente correcto.
Me hace pensar en lo difícil que resulta para un público sumergido en la cultura de la cancelación, comprender y aprehender las circunstancias en las que se generan discursos como este. Siempre hace falta recordar que la literatura es un reflejo de la realidad y que juzgarla de otra manera es exigirle algo que no es y que no tiene por qué ser.
Extraña fascinación y adicción siento por la escritura de este hombre. Lo que se lee es lo que hay. Entre coma y coma y entre punto y punto todo es claro y cáustico.
Payasos, ladrones, locos, putas, ricos y pobres hacen parte de este catálogo variopinto de personajes de Rubem Fonseca.
Este libro fue mi primer acercamiento a la literatura de Rubem Fonseca. Admito que tenía altas expectativas que, en este libro, quedaron cortas. No pude conectar con los personajes, aunque entiendo la razón de que sean así: en su mayoría seres hiperbólicos, desesperanzados y corrosivos; sin embargo, las mismas tramas no me atraparon, y no es que tuvieran que hacerlo, pero no encontré, salvo en 2 cuentos a lo mucho, ese factor que te deja algo después de leerlo.
Todos los cuentos (son muchísimos, todos breves) siguen o la misma estructura o los mismos elementos: se habla mal de mujeres, se habla mal de los gordos o los personajes son gordos obsesionados con su gordura, todos hacen pausas de pronto para explicarte la definición de algo, la mayoría están locos, cometen crímenes, son ricos o quieren dinero.
En otras palabras: se disfruta mejor en pequeñas dosis, espaciadas en el tiempo. Cuando más cuentos seguidos leí, menos me gustó.
Quem quer viver no Brasil, depois da leitura desse volume, terá certeza daquilo que somos feitos e cotidianamente aplicamos uns nos outros. Alegria de viver, sanidade, cultura, pacifismo e vocação para as coisas do espírito. Fora matéria, fora ignorância, fora violência. Millôr sempre foi colega dele - autor - e outro profeta de Pindorama.
Achei meio problemático? Não sei se foi uma tentativa falha de ser chocante e provocador em suas páginas ou se é só porque o autor escreve assim mesmo.
La verdad es que como el 50% de los cuentos no vale mucho la pena (son muy predecibles y repetitivos), pero hubo 6 o 7 que me hicieron reír un montón y siento que eso ya vale toda la experiencia.
Mis favoritos: Vivir, El amputado, La novicia, Cien años, Mascota y El roedor de huesos
"Una vez leí, no recuerdo dónde, una frase que decía que existe un tiempo para la osadía y un tiempo para la cautela,y el hombre sabio conoce el momento de cada uno."
En estos 38 cuentos Fonseca nos muestra exactamente eso, que hay un tiempo para ser osado y otro para ser cauteloso. Que en pocas páginas se puede hacer reír, dar asco, violentar y generar cosas en un lector.
Al mejor estilo Fontanarrosa o Casciari (perdón por la pura comparación con escritores argentinos) Fonseca usa la comedia como arma literaria. Sus cuentos te hacen reír en voz alta, te llevan a un absurdo que no busca ninguna grandilocuencia, sino que simplemente quieren contarte una historia.
Al mismo tiempo, desde la sutileza, terminas viendo que hay un trasfondo, que los personajes tienen un detrás que los ampara y hace de estos cuentos algo mucho más grande que lo que hay en las páginas.
Los cuentos, al ser tantos, son endemoniadamente cortos. Por lo tanto, lo que pueden no gustar tanto por el motivo que fuese, se pasan enseguida. En lo personal disfruté del 99 por ciento de ellos, los que no me hicieron reír, me dieron ganas de trompearme con algún personaje o me generaron un movimiento interno por lo que se estaba narrando. Ninguno me dejó estático.
Al mismo tiempo, y cabe destacarlo, los recursos que él usa para meternos en la historia, para presentarnos personajes, para hablarnos del pasado de ellos con frases simples y cortas, para darle a los cierres una vuelta que te va a dejar reflexionando si debe verdad está queriendo hablar de algo mucho más profundo.
Un libro corto que se disfruta muchísimo y del que se pueden sacar mucho recursos.
Rubem Fonseca é considerado figurar entre os grandes da Literatura Brasileira e de forma alguma pretendo julgar sua obra por essa coletânea de contos, que definitivamente deixa muito a desejar.
Procurei ler para aprender e encontrei, com surpresa, uma grande decepção. Como autor, que se inicia na seara de criar contos, não encontrei nada em que pudesse me apoiar. Os contos dessa coletânea nem sequer conseguem prender atenção, são monótonos, terminam muitas vezes de forma inesperada e não enxerguei qualquer criatividade na narrativa. Fonseca usa frequentemente de violência, palavras chulas, de baixo calão, o que por si só não condenaria, mas me pareceram forçadas, porque intentam mostrar a violência e a brutalidade de um mundo que não foi o dele apesar de ter atuado como advogado, aprendido medicina legal, bem como ter sido comissário de polícia, nos anos 50 no subúrbio do Rio de Janeiro.
Diferentemente de Tchékhov, que também já comentei aqui na Amazon, nos contos de Fonseca cujos enredos não me agradaram, não consegui encontrar aqueles elementos de narrativa repletos de enormes ensinamentos, que o contista russo nos brinda. Aliás, Tchékhov é considerado o criador dos contos sem enredo ou de atmosfera.
Como disse não pretendo julgar sua obra por esse volume e, com certeza, tentarei oportunamente enveredar por seus romances, buscando encontrar o Rubem Fonseca tão elogiado pela crítica. Mas antes disso, preciso deixar claro que se não encontrei o tipo de contos com os quais me identifico, não posso deixar de reconhecer a escrita brilhante e inteligente de Fonseca e nesse aspecto ele tem muito a ensinar.
📚 De Fonseca solo había leído "Corazones Solitarios" y fue un cuento que disfruté muchísimo. Así que llegué con bastantes expectativas para este libro que realmente no me gustó 😐. 📚 Comenzó a darme mala espina cuando en el interior de la contra cubierta había solo comentarios de cñoros (🤮) elogiando el trabajo que estos cuentos reflejan. 📚 Las situaciones y los personajes en la mayoría de los relatos hablan desde privilegios y prejuicios que no terminan de desarrollar. La mayoría de los personajes parecen cortados por la misma tijera: hombres, privilegiados, ricos o solventes económicamente y creo que de esa literatura ya me chuté muchos libros durante la universidad 😆😅. 📚 No fui lectora para este libro y está bien abandonar una lectura cuando no encuentras nada para tí en ella🤷🏻♀️.
Primer vez que leo a fonseca y creo que no parti por el libro adecuado. Si bien el autor da cuenta de grandes habilidades para trabajar conflictos llenos de violencia y una oscura comicidad, el formato tremendamente breve ocasionó que a varias de estas historias se les notarán las costuras o tuvieran resoluciones neuroticas (se murió, lo mató, se volvió loco, etc). No es un libro desalentador, creo que mi curiosidad por el autor se mantiene porque pese a no brillar en estas historias cortas si se atisba un estilo único
Gostei muito desse livro. Eu achei que as histórias tinha o cumprimento perfeito. Não precisam ser umas centenas de páginas e ter um monte de detalhes não necessários. Gostei de como engraçado as histórias eram. Maioria delas tinha algum aspecto humoroso que eu curtiu em algo forma. Todos foram bem rápido a ler então se há um chato, não toma tanto tempo assim para passar ao próximo. Meus favoritos: Coma, A preferida, Viver, O amputado, Televisão, Cem anos, Justiça, Atração, Suzy, O colecionador.
Las microficciones de Fonseca son brutales, ágiles, sin frenos; de una prosa desprovista de cualquier excedente que no actúe en función de este efecto. En reducido espacio, Fonseca logra combinar con maestría un humor cáustico y sin concesiones con un vasto conocimiento de variadas disciplinas: medicina, anatomía, psicología, psicoanálisis, literatura. Ya lo dijo mejor Guillermo Fadanelli: “son relatos que se ofrecen como unidad natural, sin palabras de más ni objetivos trascendentales”.
El universo Fonseca es duro e imprevisible. Leer sus cuentos es acostumbrarse a merodear por la noche en una calle vacía y mirar furtivamente por una ventana para ser testigo del climax de una acción fortuita y atroz. Su fraseo es impecable y el fondo de cada historia un motivo de extraña reflexión.
Sempre gostei de Rubem Fonseca mas esse, eu parei; achei despropositado, indo do nada a lugar nenhum. A linha entre o retrato cotidiano, a crítica, e o mal-envelhecimento das ideias aqui é muito tênue, quiçá inexistente. Talvez esse seja o ponto, mas é um ponto que não me importo de perder nesse momento de vida. Fui gastar meu tempo de leitura com outra coisa.
Ni siquiera lo terminé. No recuerdo un libro tan nimio. Creo que de no haber sido escrito por alguien reconocido, ni siquiera habría sido publicado. En talleres literarios amateurs hay cosas más interesantes.
Sempre um valor seguro, quando se pretende ser transportado para uma realidade diferente. Com humor negro, uma observação mordaz de um Mundo do Brasileiro, recheado de realidades absurdas, mas potencialmente verdadeiras, que simultaneamente nos surpreendem, chocam e nos fazem rir.
Uma coleção de contos envolvendo a loucura em um ambiente bem carioca. Com aquele já tradicional temática de violência e sexo que é marca registrada do Rubem Fonseca.
Empieza flojo (la verdad) y luego retoma las alturas a las que Rubem Fonseca nos tiene acostumbrados. Lo único que no entiendo es por que lo publicaron fuera de los Cuentos Completos.
O livro com contos mais suave do autor Rubem Fonseca. Creio que deu uma segurada na acidez e crueldade. Um livro muito “light”, outros livros de contos foram muito mais atrativos e interessantes.
Rubem Fonseca no decepciona, cuentos cortos (quizá demasiado), directos, la mayoría entretenidos, perfecto para pasar un buen rato sin mayores pretenciones.