Es un libro que da un respiro.
Son 21 acciones para ir re imaginando la educación. A mí se me hizo un poco superficial o sencillo, pero al mismo tiempo me sacó una sonrisa con lo fácil que podría destrabar a un grupo que está buscando cambiar su escuela sin un rumbo fijo.
Siento que podría dar una chispa para maestros que se sienten aletargados o sobre saturados y cambiar el estado de ánimo.
Si bien, no basaría mi operación del día a día en él, creo que es un buen libro para empezar a hablar de cómo transformar los espacios educativos, cómo motivar, poder preguntar qué podría ser la educación.