No llega a ser un punto y aparte tras las primeras tres entregas del comisario Lascano pero tampoco es un punto y seguido.
Como en toda saga los personajes tienen un pasado pero, para leer ésta, no es preciso haber hecho el recorrido previo.
Sin embargo comparte las múltiples virtudes de sus antecesoras, con esa narración apasionada, diálogos ásperos y directos, poca floritura y las páginas justas.
Esta vez sí, parece que la trayectoria policial y parapolicial del Perro ha llegado a su final. Brindemos por él y por los buenos momentos que nos ha hecho pasar.