Cocina y literatura no es una asociación antojadiza. Así se puede apreciar en esta compilación, que nos llega como si fuera una carta de comidas con apetitosos ensayos a cargo de nueve especialistas que han entrado a la cocina como verdaderos gourmets, tanto de la gastronomía como de la literatura. Cómo la literatura ha remarcado la fruición gastronómica de algunos personajes a lo largo de la historia, y cómo las mujeres y hombres de letras han descubierto en la cocina su magia digna de cuento.
Prefiero los últimos ensayos a los primeros por su carácter menos historicista y de repaso de literatura que habla de comida, y más reflexivo, abierto a la mirada curiosa sobre el gusto, las recetas y el poder creativo que tanto la comida como la literatura mantienen.
[3.7] “Leemos constantemente, no solo libros, nos leemos las caras, desciframos las nubes, descubrimos lenguajes ocultos, rutas de codificación. Ya hemos dicho que comer en la mesa familiar es uno de los ejercicios cotidianos más cargados de sentido y es posible que no reparemos en ello lo suficiente; los platos de la tradición de cada quien son la narrativa de nuestra propia historia, habría que contárnosla, también lo son nuestros gestos: los codos en la mesa, arremangados.”