Un entomólogo japonés que mantiene una peculiar relación con la comida (su prima murió de anorexia y su primo se convirtió en un destacado luchador de sumo), y cuya familia aún se rige por los antiguos preceptos japoneses, decide por voluntad propia dejar de comer después de un extraño sueño que tiene una noche. A partir de este sueño empieza a recordar distintos sucesos inexplicables que comenzaron la primera vez que viajó a África. Este relato de Bellatin, adaptado por Liniers y por el propio narrador, posee un aroma pesadillesco e inquietante, que lo convierte en un diamante singular en el mundo del cómic.
Mario Bellatin grew up in Peru as the son of Peruvian parents. He spent two years studying theology at the seminary Santo Toribio de Mogrovejo and graduated from the University of Lima. In 1987, Bellatin moved to Cuba, where he studied screenplay writing at the International Film School Latinoamericana. On his return to Mexico in 1995, he became the director of the Department of Literature and Humanities at the University of the Cloister of Sor Juana and became a member of the National System of Creators of Mexico from 1999 to 2005. He is currently the director of the School of Writers Dynamics in Mexico City.
Me gustan estos experimentos de Bellatin, extraños e inesperados. El trabajo de Liniers no me agrada, pero en este universo "Bellatiniano" funciona bien.
Mínimo esfuerzo: prosa plana, detalle mínimo, atmósfera cero, notas obvias y un ardid super simple deberían, según Bellatín, producir un libro. Novelas en clave de Facebook.
Soy un gran fan de la obra de liniers, una creatividad sin límites y gran calidad artística. En este relato adaptado de Bellatin, se permite un interesante juego de roles, del dibujo a la novela y de la novela al dibujo. En todo caso me pareció que el surrealismo morboso del relato de Bellatin, transgrede la innata inocencia de los dibujos de Liniers, haciendo de esta novela gráfica un coctel de sabor agridulce. Un experimento válido.
Adaptación de cuento llevado a un cómic; este cuento gráfico es original en su trama, con algunos aspectos japoneses en los que se podría profundizar más.
El libro es una experiencia visual, las cartas al final de la historia son la cereza en el pastel. Hay páginas que hablan entre sí de una forma tan particular que puedes mirarlas durante un buen rato.
El mismo texto del inicio tiene una señalizacion tan clara que se convierte en imagen.
Aunque la historia tiene un par de cosas, leerlo me pareció una agradable aventura. Liniers y sus ilustraciones brillan de una forma diferente pero satisfactoria.
Llegué aquí por mi admiración al trabajo de Liniers. No conocía a Bellatin pero este libro hizo que naciera en mi una curiosidad hacia su obra. Es un ejercicio interesante. Desde la introducción de Bellatin sabes que esto no será una lectura común. Pasa lo mismo con las ilustraciones de Liniers, no son comunes pero so adecuadas con lo extraño del relato. El cómic está bien. Solo eso.
La verdad no soy muy fanático de lo que escribe Bellatin pero en este caso se complementa muy bien el texto con el arte de Liniers, las imágenes se acoplan a la perfección y no da la impresión de que son muy posteriores al cuento.
Hermoso e inquietante. Nunca pensé que dos narradores tan particulares como Liniers y Bellatín pudieran coincidir en un libro. El resultado es... no sé cómo decirlo, se abrieron puertas de mi cerebro que llevaban un tiempo cerradas
Ese extraño sabor de cosa que te dejan las obras de Bellatín son la razón por la cual soy admirador de este escritor y mucho mejor con las particulares ilustraciones de Liniers que convierten al cuento en una especie de obra morbosa donde solo quieres saber más mientras vas leyendo.