El género del terror a menudo pasa desapercibido en la historiografía de la literatura ecuatoriana, pero esto no significa que estos textos no existan. Desde Juan Montalvo y el padre Juan de Velasco hasta las historias versionadas por Ángela Arboleda, esta edición antológica nos entrega una serie de leyendas, relatos y cuentos de autor donde el terror se hace de un cuerpo y corre libremente entre las páginas. Terror Ecuatoriano Volumen I, con edición de Álvaro Alemán, incluye también enriquecedores apuntes sobre terminología y contexto histórico.
Álvaro Hugo Alemán Salvador (1963, Uruguay) En reconocimiento a sus méritos literarios, trabajos idiomáticos y lingüísticos, además de otras circunstancias y atributos que distinguen al Dr. Alemán, la Academia Ecuatoriana de la Lengua decidió nombrarle Miembro Correspondiente, y en tal calidad lo recibió en sesión solemne celebrada en su auditorio el día jueves 15 de diciembre de 2016.
Su abuelo fue el reconocido y laureado poeta Hugo Alemán.
Una antología que logra equilibrar el rigor académico con la calidad literaria no es un fenómeno editorial tan frecuente como sería deseable, en particular cuanto se trata de un género "de nicho" (como, lamentablemente, lo sigue siendo la literatura de terror). Sin embargo, este primer volumen de Terror ecuatoriano es un ejemplo de una antología literaria puede ser tan rigurosa como un lectura deleitosa. Una breve selección de literatura romántica, una sección más abundante de leyendas y tradiciones y, finalmente, otra sección breve con textos históricos y crónicas rebasan las barreras entre géneros literarios, gracias a la cuidadosa selección realizada por el editor. Historias de crímenes, infidelidades, venganzas brutales, matanzas por mano humana y por obra de la naturaleza nos presentan un mundo plagado de religiosidad, misticismo, hipocresía, sexualidad reprimida, diferencias de clase y colonialismo. Uno de los grandes temas en común es la fuerza destructora de la naturaleza y la forma en que la destrucción de los símbolos arquitectónicos del poder y la estabilidad social trastoca también la estabilidad social y existencial de sus pobladores. La selección de autores abarca a clásicos de la literatura ecuatoriana del siglo XIX, de la mano de escritores y escritoras del siglo XX que han hecho del género de la leyenda popular un género que escapa de las garras del mero costumbrismo, así como de un clásico de la crónica colonial. Las narraciones mismas van acompañadas de una introducción de profundo corte académico (sin resultar obtrusa para los no iniciados), así como de notas breves, pero puntuales, una pequeña bibliografía sobre literatura fantástica y una lista de las fuentes originales de los textos. En suma, un volumen que da inicio a lo que promete ser una colección indispensable para el (re)descubrimiento de la literatura de terror y fantástica latinoamericana.
Una colección de relatos finamente seleccionados, en los que los orígenes del género terror en Ecuador se presentan casi como un descubrimiento extemporáneo: los cuentos de Juan Montalvo, insigne escritor del siglo XIX, rezuman una contemporaneidad incluso en el estilo y trama, que nada tienen que envidiar a los relatos de Poe o incluso a los de Mariana Enríquez. Y esto último es lo que sorprende de Montalvo, su pluma suena tan actual que fácilmente podría estar en una antología contemporánea, y esto dice mucho del cómo el género ha tenido relativamente pocas variantes durante los siglos. El resto de cuentos de Víctor Manuel Rendón y Francisco Javier Salazar son una muestra de una literatura gótica bastante cosmopolita, pese a que el segundo emplaza su narración en una ciudad local.
Las versiones de las leyendas locales escogidas tienen un trabajo literario pulido y aportan nuevos visos y giros narrativos (como el caso de El padre Almeida o la Bella Aurora) a las leyendas conocidas por todos.
Es interesante el giro que tomaron las narraciones al darles "una conciencia de mujer".
Also, me quedo con el objetivo de "problematizar la materia prima de la producción narrativa de nuestro pasado, preguntarnos sobre sus múltiples sentidos en aras de (re) descubrir la riqueza textual ecuatoriana y de reclamarla para el presente" (Alemán, 2016).
Es increíble la interpretación del terror en la antigüedad, la realidad que vivieron muchas personas está considerada en este libro. En especial los abusos y la caracterización de la mujer en sus cuentos. Al final el terror es la realidad que nos cuesta aceptar.
Con este tipo de narración me da un nuevo entorno a las leyendas que desde niña me han contado. Pero he de observar que todo lo escrito derrocha ecuatorianidad por montones.