Hace casi cuatro décadas (ya), en una lejana galaxia con un cine y tres videoclubes por barrio, Hollywood inyectó películas que transformaron la imaginación de varias generaciones. Patrioteros y radicales, desaforados y emotivos, ingenuos e irónicos, carentes de todo cinismo, los tanques de los años ochenta representaron un corte total y forjaron la imaginación del siglo XXI cuando todavía no había terminado el XX. Todos los géneros y los colores chillones de la luz flúo se mezclaron en diversiones perfectas que mascamos como chicles eternos. Rambo se mezclaba con la chica de rosa, Los Goonies desafiaban en los videojuegos al Club de los Cinco y todos intentaban -y lograban- volver al futuro. Sebastián De Caro nos invita a compartir una selección personalísima pero rigurosa de esos films que adornaron mil pantallas grandes y chicas cuando la revolución del VHS nos puso el cine en la mano. Acérquese a espiar cómo funcionaba y qué producía esta máquina de chicle y neón.
El libro no trata de estudio de cine sino que de vivencias personales en los 80.
El autor lo divide en varios capítulos, correspondiendo cada uno de ellos a los géneros que se han destacado en la época.
Si bien es muy agradable leer las experiencias personales de De Caro -que a uno lo transportan a dicha época- lo que me ha más gustado fue la introducción que hace el autor a cada uno de los apartados, pues utiliza términos para definir los estilos y las formas de narrar los largometrajes de ese tiempo. Son muy acertados y por eso, reitero, fue lo que más me ha gustado del libro.
Luego tiene reseñas de las películas más importantes -a su criterio- de cada género y cierra cada capítulo con entrevistas a distintos referentes del séptimo arte. Algunas de ellas son interesantes aunque ha sido un poco chocante la que ha tenido con Ángel Faretta, dado que no coincido con varios puntos de su ojo crítico.
Resalto el catálogo de películas que fui haciendo a lo largo de la lectura, lo que permitió volver a encontrarme con alguna que ha caído en el olvido o bien para descubrir algunas "joyas" que por otros medios no hubiese llegado.
Un repaso muy personal al cine hollywoodense de los ochenta que termina convertido en una guía para no iniciados (que los hay). Abiertamente enganchado de la nostalgia, eludiendo el análisis redundante y con amenas entrevistas de complemento, resultó una estupenda lectura de café con dos frases que comparto: "Calles de Fuego" es un filme extraordinario y se extraña mucho que no haya un John Hughes hoy.
Mirada nostálgica pura de una época en la que el cine tenía claramente otro lugar e importancia. La máquina... es de estos libros para ir leyendo con un cuaderno al lado e ir anotando: películas, directores, actores, etc.
No sólo reseñas del autor hay en este libro, sino también comentarios e opiniones de otros 'testigos de la época' que ayudan a contextualizar lo que estaba ocurriendo en las pantallas de los años 80.
Recomendado para agregar a la biblioteca cinéfila.
No conozco a Sebastián de Caro pero lo considero un hermano espiritual/cinéfilo/ciberespacial. Lo "conozco" desde mediados de los 90s, cuando era parte del elenco de Montaña Rusa. Después, De Caro desapareció -al menos de mi vida como telespectador-, volvió brevemente en "Todos contra Juan" y finalmente lo vuelvo a encontrar a través de sus libros.
De Caro es cine de los 80s. Y para nosotros, los que nacimos en los 80s pero igual crecimos con su cine, lo vemos como una suerte de hermano mayor que todo lo sabe y que todo lo vio. ¿Cómo no poner la firma al pie de página cuando sentencia que Arma Mortal es todo lo que queremos ver del cine de acción?. ¿Como no estar de acuerdo en que la última media hora de Depredador es lirismo puro a lo John McTiernan? o que gracias a Jason Voorhees descubrimos la sangre, el miedo y las primeras chicas en topless en la era donde internet no existía, a pesar de que nos quedamos con las ganas de ver desnuda a Dana Kimmell. O que el panfleto mas sofisticado del anti comunismo venia de la mano -o de los guantes- de Rocky.
Y así, sucesivamente, las elecciones de De Caro sirven como un catálogo para entender no solamente el cine de esa época, sino también la sociedad. Esas películas en apariencia planas -y que de hecho lo eran-, nos hablan mas de como éramos que cualquier libro de sociología. El Club de los Cinco, es un claro ejemplo de ello para entender la juventud de los 80s.
El defecto que le encuentro al libro es que es demasiado corto. Algún día De Caro debería escribir la gran enciclopedia de cine. O al menos, hacer un libro sobre los grandes directores hoy olvidados. Como John Hughes y Walter Hill.
Un viaje hacia la nostalgia cinéfila. Cuando la experiencia de ir a alquilar un VHS (con toda la incertidumbre, la magia y la emoción que producía ese acto) era el acercamiento de un niño de 10 / 12 años hacia el mundo de fantasía. Este libro tiene todo ese amor por el arte, por las emociones, por los sustos tempranos y los amores imposibles. Sebastián De Caro nos da la mano para que lo acompañemos en un camino hacia el cine de los 80´s ... ese que nos hizo soñar y flotar en magia.
Un diccionario de películas de los 80. Un diccionario personal. Intercalado con entrevistes a testigos de la época. La más interesante, la entrevista a Ángel Faretta. Películas que vi mientras leía el libro: Arma mortal, Duro de matar. Películas que quiero ver ahora que terminé de leer el libro: La chica de rosa.
Fan de "Como Robar El Mundo" y del estilo de Sebastian de Caro para contar historias. No había chance que esta lectura no me guste. Es una lectura rápida y entretenida si viste todas las películas a las que hace referencia. Lo recomiendo. En mi caso sentí que volvía atrás en el tiempo, recordando en qué momento vi cada una de las películas y cómo marcaron lo que es hoy mi amor por el cine ❤
El cine de los 80's en palabras de un fanático sin censuras. El libro se termina junto con una watch-list de películas clásicas (y no tanto) de los 80's que son indispensables para seguir consumiendo cine y entenderlo