Es la historia de siete personas, hombres y mujeres (el mayor solo tenía 28 años), condenados a la horca. Cinco de ellos por el intento de asesinato sobre un Ministro ruso, y los otros dos por crímenes de asalto y asesinato, que convergen en el mismo centro de detención. Desde la perspectiva existencialista de cada uno de ellos, el autor va sacando a flote un montón de sentimientos que (si bien tienen que ver con la muerte inminente) son resueltos desde puntos de vista tan diversos y antagonistas como la alegría o el amor, y la situación puntual en la que se encuentran, describiendo incluso las “extrañas” actividades que cada uno realiza dentro de sus celdas, convirtiéndose ésta (la celda) quizás, en una alegoría de las represiones habituales de la época.
Más que el miedo a la muerte, este “Relato sobre los siete ahorcados”, nos entrega un montón de reflexiones sobre la pena y la amargura por no haber sabido vivir. Un emotivo y dramático relato (muy al estilo ruso), que vale la pena leer un par de veces.