"La hemorragia de Constanza" es un libro de relatos inquietantes, difíciles de asir, compuesto por cuatro historias perturbadoras que parecieran salidas de un imaginario desapegado del presente y sus convencionalismos; cuatro historias pobladas por personajes tocados por un halo de extrañeza mágica y secreta.
Con este libro, que supone la primera incursión en el género por parte del autor, Damián Cordones se consolida como un escritor de indudable versatilidad, en cuya obra se aúna lo mejor de tradiciones tan dispares como la ciencia ficción, la literatura de suspense o el cuento contemporáneo.
La prosa de Damián Cordones es precisa, detenida, y nos proporciona muy poca información sobre los personajes. Nos suelta in medias res, y parece que nos falte conocer parte de la historia. Pero esto no impide disfrutar de su lectura, todo lo contrario, ya que vamos descubriendo (construyendo) sobre la marcha lo que acontece. Me ha gustado la ambientación, especie de weird gótico, si es que este género existe.
Estos son los cuatro relatos incluidos en ‘La hemorragia de Constanza’ (2017):
La hemorragia de Constanza. Pascual visita a Constanza para volver a conquistarla, aprovechando la debilidad de su enfermedad. Ya al empezar, todo es extraño. Constanza está postrada en cama, en una enorme habitación, conectada a unas vasijas de vidrio mediante unas gomas que le extraen líquido. Lo que debería ser un feliz encuentro, deviene en algo malsano. Sin duda, este es el mejor cuento de la colección.
Koda el rutilante. Koda es un artista, un mago, cuyo número consiste en jugar al ajedrez con su gallina Irina. Se dedica a viajar por los pueblos, y es en uno de estos donde el alcalde le invitará a una recepción.
Expectativa y prosperidad. Una pareja de recién casados acude al prestamista del pueblo. Extraño cuento. Parece que no pase nada, pero no puedes dejar de leer.
El reloj de cuco. Un grupo de amigos está de charla durante la cena, cuando el anfitrión desaparece.
Llamativa colección de relatos donde los encuentros, el azar y elementos perturbadores modelan la búsqueda, la promesa, el mantenimiento de la felicidad en situaciones más o menos cotidianas. Sin duda la más potente es la que da nombre al volumen: el reencuentro de una antigua pareja ya en la vejez, con ella postrada en la cama y conectada a una máquina que le extrae un fluido abyecto. El tránsito hasta llegar a la habitación de la enferma, el diálogo con ella y con su doctor, la relación de médico y paciente... imprimen tensión mientras se bosqueja una visión del amor enfermiza e hipnótica. Tanto me ha gustado que el resto de cuentos me han sabido a menos. "Koda el rutilante" y, especialmente, "Expectativa y prosperidad" apenas me han interesado. He recuperado el interés con la última historia, "El reloj de cuco", que se inicia con la interpretación de un desconcertante cartel encontrado en un hotel y continúa con un delirante diálogo entre varios interlocutores. Sin llegar a sus niveles de extrañeza o sordidez, La hemorragia de Constanza me ha recordado al fantástico escrito por M. John Harrison.
Cuando un cuento te sigue persiguiendo tras acabar su lectura. Reseña La hemorragia de Constanza de Damián Cordones editado en octubre de 2017 por Piedra Papel Libros en la colección cuentos secuaces, nº 4. La hemorragia de Constanza es una antología de cuatro cuentos, el primero comparte el título del libro, le siguen Koda el rutilante, Expectativa y prosperidad y cierra El reloj del cuco. Los cuatro cuentos comparten la atmósfera inquietante que Damián transmite a sus escritos. Son independientes y no relacionados entre sí, todo lo contario a los cuentos que conforman la antología La era del espíritu baldío (2017) ediciones El Transbordador que se encuadran en la ciencia ficción. Más difícil de adscribir es su novela corta autoeditada en 2016, Submania. Pero eso sí, todos sus textos siguen persiguiendo al lector una vez acabada su lectura. Los dos primeros cuentos parecen ambientados en el sur de Italia, incluso aventuraría que en Sicilia. En cualquier caso, los cuatro se encuentran más cómodos en el pausado siglo XIX que en tiempos más modernos. Los encuentro difícilmente encuadrables, pero como de un tiempo a esta parte a todo se le pone etiquetas, me arriesgaré a clasificarlos como Weird… con lo que ello quiera significar. El señor Pascual Terracota es el timorato protagonista de La hemorragia de Constanza. Como es habitual en la prosa de Damián, muy poco, exactamente lo justo del pasado de sus personajes se nos brinda a los lectores, siempre en pequeñas dosis y según avanza la narración. Como un héroe victoriano en una narración gótica, nuestro Terracota busca a la enferma Constanza, cuyo tratamiento exige una constante sangría, con el propósito de entablar una relación sentimental con ella. Pero Constanza no está sola, la acompaña una viuda afligida, que acusa a nuestro Pascual de oportunista y el médico que cura a Constanza de su moderno burst in damage, Wenceslao, es todo un “mad doctor” y guardián de la muchacha… por mezquino interés. Y hasta aquí puedo leer sin desvelar… nada, o casi nada queda por desvelar, pues Damián no cuenta nada más de los estrictamente necesario para dar atmosfera al pasaje de la vida de los personajes que lo viven. El segundo cuento está protagonizado por Giovanni Pistone (Koda el rutilante) un mago, un performance, un artista circense, un trotamundos que escasamente para en los pueblos el tiempo necesario para realizar su función y volver a marcharse. Koda juega al ajedrez con su gallina Irina, una veces gana, otras pierde y a veces llegan a las tablas. Pero en esta última parada llama la atención de los próceres de la ciudad que le invitan a asistir a un banquete con lo más granado de la sociedad. Koda asiste para sufrir el constante asedió de los comensales para que revele su truco circense, el cómo de la habilidad ajedrecista de la gallina Irina. Mientras se desvelan las inquinas de los próceres, Koda sobrevive profiriendo un discurso brillante y profundo sobre el arte. Pero como todos los discursos brillantes y profundos es un discurso falaz. Discurso que precede y pone en antecedentes al lector de lo que acontecerá, cuando Giovanni descubre que la pequeña Greta, es una antigua amante que le pide volver con él. El tercer cuento es un cuento de navidad a lo Charles Dickens, o pesadilla quizás. Hablo de Expectativa y Prosperidad un breve cuento gótico donde nadie tiene nombre, ni falta que le hace pues en él se juzgan moralmente los roles desempeñados. Una joven pareja de recién casados acuden en plena tormenta al caserón victoriano a pedir un crédito al prestamista del contorno. La condición moral de los personajes se trasluce en su apariencia física, no podía por menos que aparecer Jabba el Hutt como el prestamista sin nombre. De nuevo la angustia, la incertidumbre de lo que pasa y la sensación de fragilidad de la realidad dispuesta a quebrarse para dar pasar a uno de los primigenios tan queridos por Lovecraft. Y el final, tan reconstituyente de la realidad, de una realidad como Dios manda. Todo ha sido una pesadilla, aquí todo lo narrado es coherente con el mundo dado por descontado. Si hay juicio es en la cabeza del lector. ¡Por favor! si hasta el prestamista advierte a la pareja de prestatarios con algo que todos suscribiríamos: “… —A veces, nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, incluso nuestra sabiduría, resultan inútiles y no son suficientes para garantizar el éxito o procurar nuestros objetivos …” Y cierra el volumen El reloj del cuco, la narración de una fiesta de seis personajes que por momentos nos recuerdan las novelas policiacas al estilo Los diez negritos de Agatha Christie. Desde un primer momento la débil realidad parece pivotar en si son vivos, muertos o cualquier estado intermedio los integrantes de la fiesta. La realidad se asienta sobre el debate del suicidio y si un cartel en la puerta de un hostal: “Prohibido suicidarse” alienta, ahuyenta o es indiferente en un suicida en ciernes. Damián utiliza el lenguaje con la precisión de un cirujano. Sus diálogos son limpios, concisos, transparentes a los sentimientos que sus contertulios tienen. El debate nos ha permitido conocer a los personajes, intuimos sus motivaciones, pero nada es estable y mucho menos perdurable en las narraciones de Damián. Cuando el lector siente encontrarse estabilizado, la conversación de los festejantes muta al concepto de predecible. E impredeciblemente el anfitrión, Bernabé, apuesta como símil de lo predecible; la aparición del cuco del reloj y pierde, pues éste no acude a su cita horaria. Y nuestra realidad de lector vuelve a dispersarse en laberintos: enfrentarse a una encrucijada moral como invitado, una búsqueda infructuosa y una exitosa desaparición. Y a mayor escarnio del lector, este cuento no se finiquita donde era previsible, si es que hay algo previsible en los textos de Damián. Y al llegar al final no todos los cabos de la realidad han sido restablecidos, o quizás nunca estuvieron atados y bien atados. Personalmente el estilo de Damián me rememora los más angustiosos textos de Kafka: esa realidad a punto de romperse en mil añicos y caer en la más aberrante locura. Locura diseñada por el propio lector, por ello la más angustiosa de todas. By PacoMan
Lo extraño aparece de repente, sin introducción ni preparación previa, y se instala en cada cuento, haciendo que todo lo que acontece quede enturbiado, en el buen sentido de la palabra, por una sensación de sinsentido continuo pero cierta transcendencia.