5/5⭐
«La vida es una mezcla impredecible de sol y chaparrones. No olvides llevar siempre un paraguas». —Paige
¡Lo que me hizo suspirar de amor en cada página Jake Romano! Mejor ni les cuento, quien para mí está representado en Channing Tatum😍así que… Éste hombre ME ENLOQUECIÓ con cada gesto, cada movimiento (esos músculos) diálogo y mirada hacia Paige Walker, nuestra protagonista.
Noches de Manhattan es el primer libro de la serie “De Manhattan con amor”, que va más allá del romance, sino que también habla de la amistad y de las ganas de vivir, que sigue la vida de diferentes protagonistas, en éste caso, Jake y Paige con los cuales he disfrutado un montón. Me trajo recuerdos de Sex and the city (libro que NO leí todavía) pero sí vi la serie, solo que Sarah Morgan escribe con ese talento de comedia romántica, narrada como si fuese una película porque todo es muy visual y la descripción que hace de Nueva York en invierno es casi palpable.
La prosa de ésta autora te envuelve en el ritmo de vida de los neoyorquinos, la lectora de romántica cuando leé esta historia se sentirá parte del estilo de vida cosmopolita que se vive en la ciudad que nunca duerme, con sus calles ajetreadas, paisajes nocturnos donde las luces se lucen, el mundo de los negocios, edificios con vistas y la vida que existe allí. Cuando digo que no es sólo una historia de amor, me refiero a que hace énfasis en la amistad, no solo entre Jake y Paige que sí, estamos ante el cliché de “enamorada del mejor amigo de mi hermano mayor quien me sobreprotege y no debe enterarse sino el pobre novio puede ser castrado”, sino también entre Paige y sus dos amigas: Eva y Frankie, tres chicas muy cosmopolitas, que me recordaron a Carrie y sus amigas, y que deben enfrentarse al desafío que jamás pensaron que les tocaría vivir: Ser despedidas, quedarse sin trabajo allí en Nueva York donde Paige soñó siempre vivir, una ciudad donde no quería destacar, donde no quería ser distinta o especial; No quería ser un modelo de valentía para nadie. Quería ser anónima. Normal, fuera lo que fuera eso. Y ahí en Nueva York por fin lo había logrado. El caos urbano le ofrecía su propia clase de privacidad. Todo se movía más deprisa. ¿Por qué cuento todo esto? Porque Paige es, al igual que sus dos amigas, una organizadora de eventos, que pasó su infancia viviendo en un pueblo pequeño, Puffin Island; Ella es “una chica de un pueblo viviendo en esta ciudad alucinante y me siento la persona más afortunada del mundo. Sé que suena a locura, pero muchas veces pensé que esto no podría pasar. Que solo sería un sueño.”
Y logra cumplir su sueño, luego de que tras nacer con una enfermedad coronaria, su infancia se había basado en visitas al hospital, médicos y unos padres cariñosos que se habían esforzado por ocultar sus preocupaciones e inquietudes. Según crecía, se había sentido despojada de sus derechos y el día que había salido del hospital, después de la que todo el mundo esperaba que fuera su última operación, se había jurado que eso iba a cambiar. Afortunadamente, exceptuando los ocasionales chequeos, ahora estaba bien y se había liberado de constantes intervenciones médicas. Sabía que había tenido suerte y por ello estaba decidida a aprovechar al máximo cada día. El único modo de hacerlo había sido salir de Puffin Island, y eso era lo que había hecho.
Tenía una vida completamente nueva y las cosas le iban bien, hasta que “Eventos Estrellas” la despide del trabajo que amaba, no solo porque tiene que organizar momentos especiales para otras personas, sino porque ama trabajar con sus dos mejores amigas y con quienes vive en una bonita casa en Brooklyn.
Es por ello que tiene que enfrentarse a su mayor reto: Trabajar por su cuenta mientras ve parte de sus sueños desmoronarse.
Simpaticé con Paige, sobre todo al momento en que su hermano y Jake le aconsejaban frases como “El éxito no te enseña nada, pero el fracaso te enseña a ser resiliente. Te enseña a levantarte y a volver a intentarlo,” que pueden sonar trilladas pero cuando el mundo se te desmorona te das cuenta que uno no puede manejar el futuro. Y eso le pasa a Paige: Tiene que levantarse después de la caída porque es una mujer valiente y emprendedora. Y es todo un reto para ella ser su propia jefa ante una ciudad llena de oportunidades pero también de mucha competencia laboral, toda una encrucijada a la que hacer frente, pero no sola, sino con sus amigas para tener su propia empresa de Organización de eventos. Sin embargo, no se siente preparada para ello, así que Jake Romano la reta a que cumpla su sueño y lo emprenda aún sin experiencia laboral. Jake es el mejor amigo de Matt, por el que siente una extraña lealtad hacia éste que afecta a su relación con Paige porque es su hermano y, le influye en su manera de relacionarse con el resto de mujeres con las que sale.
Jake es mujeriego, arrogante, sarcástico, que tuvo que luchar desde muy abajo para ser EL HOMBRE de negocios, el amante más solicitado de Nueva York, trabaja como consultor de ciberseguridad al más alto nivel, un hombre muy inteligente, pero el único lugar donde no aplica la palabra «seriedad» es en sus relaciones, porque Jake Romano es un hombre que rompe las reglas marcadas por otros, pero nunca las que marcaba él mismo, y el primer puesto de su lista lo ocupa la norma de «No te lleves tu vida privada al trabajo». Jamás haría nada que pudiera poner en peligro su negocio. Significaba demasiado para él. Y, de todos modos, por muy genio que fuera con los ordenadores, era el primero en admitir que sus habilidades no se extendían a las relaciones. Jake Romano es testosterona vestida de esmoquin, que se mimetiza con el ambiente como tantas otras personas en la fiesta; él destaca por encima de todos.
Entre Paige y Jake siempre hay discusiones delante de Matt, de Eva y Frankie por algo que ocurrió cuando ella tenía dieciséis años, la cual a ojos de él, a base de esforzarse mucho, la ve únicamente como la hermana pequeña de su mejor amigo. “Hermana pequeña. Pequeña. Pequeña”, repite esta palabra lo suficiente, para que al final su cerebro acabara creyéndolo, cosa que no sucede porque la guerra entre ambos llega a un punto en que deben buscar una solución al respecto. Y es Paige quien da el paso, sabiendo que Jake no quiere “una relación de amor seria” por el pasado de su madre biológica, así y todo la energía que brota cuando ambos están cerca “saltan tantas chispas que parecen los fuegos artificiales del Cuatro de Julio”🤣. La química es inevitable porque están hechos para amarse. ¿Qué pasará cuando Matt se entere? Lean la historia.
Matt es muy sobreprotector con su hermana, a la que Paige tendrá que hacer frente aunque duela enojarse con su hermano; a su vez éste va cociendo a fuego lento su relación con Frankie: “Matt necesitaba, y esperaba, confiar en una relación. Frankie no confiaba en nadie. Era la primera en admitir que en lo que respectaba a las relaciones era demasiado desconfiada.” No veo la hora de leer la historia de amor de éstos dos que corresponde al libro dos.
En fin, como verán AMÉ esta historia desde el comienzo no solo por el tema del romance que está muy bien llevado sino por la preciosa amistad que existe entre Paige, Eva y Frankie, pues son tres personajes hermosamente creados, que se complementan de formas increíbles: Son tres amigas que no tienen secretos entre ellas y se apoyan las unas a las otras.
LO SUPER RECOMIENDO.