"Más que una crónica sobre la vida real, una aguafuerte certera sobre la vida de un matador. Y Palacios es un experto en matadores." del prólogo de Enrique Symns Rodolfo Palacios retrató en El clan Puccio a Arquímedes Puccio, su familia y la serie de secuestros que sacudió a la Argentina. En Sin armas ni rencores , escribió la aventura del llamado "robo del siglo" desde la óptica de los arquitectos del atraco al Banco Río como nunca antes nadie lo había hecho. En Conchita , reconstruye el pasado de Ricardo Barreda y los momentos en que pasó de ser un hombre común, inofensivo, a convertirse en un monstruo que asesinó a su esposa, a sus hijas y su suegra. Lo hace con el oficio y rigor de los que encuentran en los casos policiales un mundo de espejos, más allá de la sangre y los grandes titulares. El escritor y periodista consigue, además, contar de una forma impactante la vida del hombre que salió de la cárcel y se fue a vivir con su novia Berta, basado en un sinfín de encuentros, cenas, paseos y entrevistas. En primerísimo primer plano. Así es como asiste a una rutina donde el dentista al que llamaban "Conchita" elige decirle a su nueva pareja "Chochán". Es entonces, en ese día a día al que asiste el cronista sorprendido, cuando el paisaje se vuelve salvaje, insólito y desolador.
Cuando Ricardo Barreda mató a escopetazos a su esposa, su suegra y sus dos hijas, yo tenía 11 años, y por obvias razones, el caso me fascinó (como a todo el país). Me enteré de la existencia de éste libro y lo quise leer al instante, ilusionado en conocer mucho más en profundidad al asesino, su infancia, la convivencia con su familia, que pensaba, que lo llevó a realizar tremenda locura. El libro no aporta nada de eso, puros datos irrelevantes, la mayoría ya conocidos por mi, más algunas anécdotas de las entrevistas que el autor tuvo con Barreda, algunas de ellas, realmente inverosímiles. Muy aburrido, no aporta nada nuevo, no es una biografia, en fin, muy pero muy flojo. Mal.
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"... había algo a lo que temía más que envejecer: a quedarse solo. (...) Tenía la certeza de que nadie iba a querer estar con él . Que ni siquiera sería un estorbo. Porque el que estorba al menos está acompañado, aunque el resto se lo quiera sacar de encima. La soledad lo debilitaba."
No puedo ponerle estrellas a este libro. No puedo puntuar la historia real de un homicida múltiple, que me genera a partes iguales sentimientos demasiado encontrados. Aunque esperé encontrar cosas que no hallé, y a veces me perdí en los tiempos y las conexiones, el libro está bueno, eso sí :)
Hace poco vi un documental que mencionaba este libro y lo leí mas que nada por curiosidad periodística y por interés psicológico, buscando entender el caso Barreda más allá de los titulares y la mística que tiene en la sociedad Lo primero que me generó fue mucha indignación y bronca. Bronca al descubrir detalles que casi nadie conoce y por cómo el juicio y la sociedad pusieron el foco en la “imputabilidad” de Barreda, en lugar de hacerlo en las víctimas y en la atrocidad del crimen. Después de leerlo, me resulta imposible creer en la historia de "Conchita". Siento que todo apunta a que fue una coartada más de un hombre que hasta el final, siguió manipulando la verdad sabiendo que ya nadie podía desmentirlo. Y como no se cuanta gente va a leer este libro creo que hay cosas que la gente debería saber y que yo descubrí entre el documental y este libro:
1. Ese día del crimen, Barreda después de asesinar a toda su familia, se fue al zoológico, a un hotel de alojamiento con su amante y a comer pizza antes de volver a su casa. Todo premeditado.
2. En la cárcel, no era el “pobre hombre sometido”: se defendió con violencia ante otro preso clavandole una bombilla
3. En el juicio, se mostró irritado, desafiante, y sin ningun indicio de arrepentimiento
4. No existen pruebas reales de que lo llamaran “Conchita” y fuera un sometido en su casa. Yo sigo pensando que fue la manipulación propia de un narcisista
5. Hubo una mujer cercana, Pirucha, que aparentemente le decía que le estaban haciendo brujería y que lo querían matar, generando una paranoia sobre su familia que lo habría empujado a "o ellas o yo"; y esa complicidad nunca fue investigada a fondo.
6. A su segunda mujer, Berta, quien lo recibió al salir de la cárcel y lo ayudó incondicionalmente, le decía "chochan", que su comida era insípida, que era vaga, y un montón de otros agravios...
En resumen: Barreda fue un cínico manipulador, y este libro (aunque es muy incómodo de leer por momentos) nos recuerda que detrás de cada mito mediático hay una verdad mucho más oscura.
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Excelente cronica de Rodolfo Palacios. Una parabola que retrata la vida de este personaje, parte ya de la historia argentina. Transite diferentes estados de animo sobre el mismo mientras leia. De la repulsion ante el asesino, pasando por la verguenza ajena, y la lastima. El mismo Barreda, traducido en la pluma de Palacios, emite posturas tan encontradas como la profuna misogina, autocompasion y bronca al estilo "que b.. lo que hice". En mi sintesis, es una historia profundamente triste. Rodolfo Palacios excelente como cronista.