Un hijo desaparece dentro de su propia casa. Una pareja de esposos se enfrenta al desafío de revivir una mata que le entregaron a su hijo. Una mujer aniquila sicológicamente a su esposo desempleado. Un complejo triángulo afectivo entre una pareja y la empleada doméstica. Una actriz se consume en el recuerdo de sus días de gloria. Un hombre pierde paulatinamente y ve el fracaso de su hogar por su incapacidad de hacerle frente a un intruso. En seis cuentos el autor hace vivir al lector tensos y absurdos dramas que se desprenden de situaciones cotidianas en las que se evidencia la fragilidad del ser humano ante los agobios contemporáneos, revelándonos también que nuestras más feroces amenazas nos acechan a diario dentro de nosotros mismos. Ganador de varios premios nacionales de cuento en Colombia, con este, su tercer libro de cuentos, Andrés Mauricio Muñoz apela a su potente capacidad para desnudar nuestras más hondas aflicciones, y demuestra también por qué es considerado uno de los mejores cuentistas colombianos contemporáneos, según el juicio tanto de lectores como críticos.
“Hay días en que estamos idos” es un libro de esos que te dejan pensando, que se quedan en tu mente por mucho tiempo, quizá por una vida entera, pues te habla de tus miedos, tus inseguridades, tus vivencias, tus rompimientos, y de todas esas cosas que sin quererlo nos hacen humanos.
Un gran libro de cuentos de un excelente cuentista. Andrés tiene una capacidad asombrosa para crear personajes con hondura, que sirven de germen para el desarrollo de la trama. Sin embargo, en este libro va un poco más allá, arriesgándose en otros territorios. Hay cuentos donde son los personajes quienes están al servicio de la trama, girando y respondiendo a sus azares, como en el caso de Lore, el niño no aparece o La mata, la matica. Un libro totalmente recomendado. El único "pero" es que es muy corto, me quedé con ganas de más, por eso van cuatro estrellas en vez de cinco.
Es un buen libro de cuentos, aunque siento que se repite en las estructuras de los mismos. Esa vuelta de tuerca que tanto hizo famoso a Henry James, el autor lo sabe utilizar. ¿Qué rescato? Son relatos urbanos, cotidianos, situaciones que nos puede pasar a cualquier y que, si tuviéramos la capacidad de estar atentos, podríamos formar un libro inmenso sobre esas nimiedades que conforman nuestra vida.
La literatura colombiana se renueva constantemente, Andrés Mauricio Muñoz, es una de esas voces.
Es el primer libro que leo de este autor colombiano. Me gustó. Me conectó con los problemas ordinarios y la profundidad psicológica que puede haber en ellos. Buenas descripciones y finales inesperados. Una mezcla entre lo ordinario y lo extraordinario, sin excesos. Me sentí identificada con varias historias. Vale la pena leerlo.
Andrés escribe muy bien, de eso no me cabe duda. Tiene una manera de hacer interesante temas cotidianos, sobre todo de esas personas clase media que trabajan y piensan en comprar una casa y casarse y tener hijos, me entretuve. Ahora bien, mi problema es que en todos los cuentos retrataba a novia/esposa del protagonista como una histérica que quiere tener hijos, me fastidiaba mucho que siempre fuera la misma perspectiva de una mujer a sus treinta años, del mismo modo que ese uso de diminutivos muy bogotano, eso si, pero que cortaba la narración de forma severa. Le doy tres estrellas porque veo el manejo del cuento por parte del autor y porque me sorprendió en todos los cuentos (aunque hay uno que sale en otra antología y me sentí medio estafado). No sé si vuelva a leerlo, pero la portada me gusta mucho.
La escritura, al igual que la carpintería, es un oficio que se aprende por la acumulación de horas de trabajo. Los novatos echamos lija, serruchamos, martillamos puntillas de media pulgada, echamos bóxer y otros procesos que sólo requieren de pulso y algo de paciencia. Después se nos permite hacer cortes exactos, ensamblar piezas que requieren de pequeños pero precisos movimientos de la muñeca. Con el paso del tiempo, el aprendiz es hábil en el arte de los matices: el ojo es capaz de reconocer un desfase de un milímetro, no es necesario pasar la mano para tener la certeza de que falta pasar una lija fina y se encuentra la diferencia de dos tonos con una precisión mayor a la de un software.
Cada uno de estos cuentos es tremendamente valioso. Se los recomiendo sin dudarlo. Son historias que se inmiscuyen en situaciones tan banales que llegué a pensar que podrían aburrirme, pero que lo relatan de una manera tan magnifica y dotada de cierta critica, broma o plot twist que simplemente da como resultado una lectura amena y un aprecio hacia el autor. Los amé aun cuando tardé meses en leerlos todos
Entre lo perturbador y lo brillante. Seis cuentos sin desperdicio alguno, te dejan con una sensación incómoda por un final siempre inesperado. Yo es que podría escribir adjetivos hasta el fin, pero no le haría justicia de ninguna forma.
Algunos de los relatos me hicieron sentir un poco incomodo por la empatía que me generaban los personajes sumergidos en situaciones tan complicadas. Este libro de relatos es una maravilla de la narrativa colombiana contemporánea. Recomendado.
Seis cuentos, cinco de ellos conectados por la ansiedad de hombres que transitan hacia la adultez y las difíciles decisiones que vienen con ella: el matrimonio, los hijos, la casa propia. Muñoz lleva la expresión de esta ansiedad hasta el límite mismo del terror, en cuentos como "Lore, el niño no aparece" o "Agatha solo quiere jugar con Jimena". Pero es en el cuento final, "Cuestión de registro", que esta exploración alcanza la maestría en una combinación cuidadosa de absurdo, tensión y sutileza de lo simbólico. Por momentos, el caracter debil y hasta pusilánime de los protagonistas masculinos puede incomodar, pero entiendo que esa es precisamente la intención. Eso sí, no siempre está bien resuelta la verosimilitud de la voz en primera persona de estos hombres "comunes". Hay un sexto cuento, "Abril", el único no narrado en primera en persona, muy bueno, pero no se ubica fácilmente en el conjunto.
Gran cuentista. Con un lenguaje claro, el autor muestra en seis relatos cómo el absurdo habita en medio de la vida real y que nadie está listo para asumirlo.
En los cuentos de Andrés Mauricio Muñoz encontramos un lugar de enunciación nuevo para nuestra literatura: el hombre de la clase media. Tan olvidado en nuestra literatura y nuestro cine lo avizoramos tras las tramas de cada historia. Un pareja que pierde a su hijo, un hombre que no consigue trabajo, una actriz en sus tiempos de olvido. Sin falsos dramas o alusiones forzadas a nuestras miseria nacionales. Excelente
6 historias buenas pero que pudieron ser explotadas mucho mejor. De las 6 salvaría a 2 de un diluvio. A las otras 4 las dejaría ahogar. Me hizo falta ver padres desquiciados por la pérdida de sus hijos, la frustración del desempleo y dependencia de un hombre colombiano machista y más tensión. Los cuentos estaban cargados de hechos totalmente innecesarios que no aportan nada a la trama y varios de ellos terminaban con hechos repentinos sacados de la manga.
Los cuentos desde lo cotidiano son fascinantes y por ende escribir uno bueno es difícil. Cada uno de ellos atrapa y te hace recordar el título cada vez más fuerte. Hay solo uno que abandoné porque no siento que juegue al mismo son de lo los demás. 100% recomendado para esos días donde buscamos una explicación y no la hay, porque siempre van haber días peores.
Hay días en los que estamos idos es una recopilación de 6 cuentos llenos de acontecimientos que rompen con la cotidianidad y de personajes que luchan y dan la batalla en momentos en los que por lo general pensamos que no tiene ningún sentido luchar.
Esta singular colección de absurdos y tensionantes dramas con finales sorpresivos demuestran la gran capacidad del autor para condensar unos personajes bien estructurados y unas historias bastante particulares. Vale la pena darles una oportunidad.
¡Qué maravilla de relatos! Me dejaron con sinsabor, y bueno, ha sido genial sentir el agobio de los personajes. Me gustaron unos más que otros, pero me dejaron analizando un montón. Es muy ameno y rápido de leer.
Son cuentos muy bien escritos. El autor conoce bien el oficio. Sin embargo, aunque es un asunto que atañe a los gustos, no logré empatizar con las historias como hubiera querido. La verdad, los dramas que tienen su asidero en asuntos domésticos, no son mis predilectos.
Seis historias impredecibles y extrañas que me sacaron lágrimas de risa y melancolía. Situaciones absurdas explicadas magistralmente, con un tono muy contemporáneo y colombiano.
Que libro tan aburrido 🥱🥱 también se repetía cómo la misma estructura entonces también era cansado de leer y hay como tres cuentos que tratan de padres y sus hijos.Amigo invéntate otra cosa.