Hay cierta narrativa que sacude por su contundencia dramática, por sus juegos retóricos, por la transformación irremediable a la que son expuestos sus personajes. Hay otra que se sostiene casi plenamente en lo que un autor prodigioso es capaz de hacer con la palabra. Este tipo de narrativa ofrece al lector la posibilidad de zambullirse en texturas infinitas desde el lenguaje, preciosas como pequeños tesoros escondidos en las profundidades del mar. El sostén lógico de estas texturas son las imágenes. Angst —que pertenece gloriosamente al segundo grupo— es un libro plagado de imágenes sensibles y sofisticadas que resultan de la mirada singularísima de su autora, habilidosa en la costura de metáforas y asociaciones estéticas de una originalidad poco frecuente. Cuando la literatura nos concede el privilegio de estar frente a estos hallazgos, la experiencia de la lectura se transforma en pura emoción; nos vemos vulnerables frente a piezas extrañas y valiosas que tocamos con las yemas de los dedos solo para comprobar que son reales. Bellas y reales.
Adriana Riva tiene el talento para convertir casi cualquier cosa en poesía. Buena poesía, esa que no empalaga ni satura ni agobia ni festeja con artificios. Esa que solo acaricia, aunque a veces la caricia sangre y deje cicatriz. Y esto, creo, es lo que distingue a este libro de cuentos de tantos otros: que sus historias van más allá de la experiencia dramática; la propuesta es elevarlos a través de la estética de una prosa fina y sedosa que permanecerá en la sensibilidad y en la memoria del lector como una luminosa obra de arte.
No puedo comentar esta colección de cuentos sin referenciarlo al anterior que leí de esta misma editorial aunque no tengan nada que ver. Mientras el de Magalí Echebarne son más cuentos de escenas y situaciones que no terminaban de resolverse - con algunos muy buenos resultados, aquí tenemos algunos más con un arco argumentativo. Como en toda colección de cuentos, siempre hay uno que te gusta más que otro. Y algo que empecé a notar en todas estas colecciones es que siempre comienzan con el mejor, ponen el hit al principio como gancho para que el lector siga buscando otra gema en los cuentos siguientes.
El primer cuento del libro, perdón, no recuerdo el nombre, es buenísimo. Uno está al borde de la emoción y de pronto lo empujan y se cae. Es buenísimo. También me gustó el siguiente, llamémoslo, "el del avión", aunque a miqueridaesposa que también lo leyó le resultó medio pavote, a mí me parece bien logrado el asunto de la perspectiva. Tal vez el mejor sea "Pollo frito", un cuento que deberían leer todos los emprendedores antes de emprender cualquier emprendimiento.
"Turistas", el de unas pibas en la India, me pareció un bonito ejercicio literario pero yo esperaba algo más de desarrollo (más después de ver el documental "Wild Wild Country") y hay otro escrito de una parrafada que también, es pura forma, puro ejercicio. El último me emocionó un poco.
Llegué a esta colección de cuentos porque a fin del año pasado, mi escritor argentino favorito, Pedro Mairal, lo recomendó en twitter. Creo que a él le gustó más que a mí pero ya todos saben quien es el groso entre él y yo, a quien tienen que darle más bola.
Buenísimo debut, me pareció estimulante como escribe esta mujer. Tiene humor y poesía, hay algo en su manera de contar las cosas que te dan ganas de seguir leyendo. No suelo ser fan de los libros de cuentos, este es una feliz excepción.
No quiero decir que son cuentos para mujeres pero, bueno, está focalizado en las mujeres (todas sus protagonistas lo son) y sentí que estaba escrito especialmente para mí. Me gustó mucho la forma de escribir de la autora, simple, pero con frases que siento que me van a quedar para siempre. Las historias cotidianas son mis favoritas y por eso me gustó tanto este libro, todas los son. Historias de vidas comunes y corrientes, relaciones, cosas que nos pueden pasar a todos pero desde una mirada especial. Trata mucho el tema de las relaciones madres/hijas, algo que personalmente nunca me aburre y siempre emociona. Mis favoritos: Pimienta Rosa, Kokkola, Pollo Frito, La Mancha y Mensajes Guardados. No sé si es una gran obra de arte, siento que es más bien un pequeño tesoro que me estaba esperando, y que también lo leí en el momento justo. ¡Lo súper recomiendo!
Estaba convencida de que este libro me iba a encantar, había leído tan buenas recomendaciones. No es que esté mal escrito, no, para nada, es otra cosa. Lo que pasó es que no conecté con la mayoría de las historias y, rascando y rascando la cabeza, tratando de entender por qué me pasó eso, llegué a la idea de que tiene que ver con el apoyo de las historias. Paso a tratar de explicar eso que por ahora es una idea, lo acabo de terminar, veamos cómo sigue la cosa en unos días. La narración está más cimentada en elementos externos que en sensaciones: costumbres de clase, departamentos o casas con ciertas características, alfombras con materiales especiales, abogados en estudios de doble nombre, y me parece que eso hace perder el foco de lo que se quiere narrar y logra una historia vacua. Sumo a eso el excesivo uso de metáforas que al principio parece interesante pero el exceso las vuelve pesadas y algunas llegan al lugar común. Las tres últimas historias me parecieron mucho más logradas, hasta podrían formar parte de otra colección.
A mí me llegó el libro desde las recomendaciones de la biblioteca. Sin antecedentes anteriores. Relatos que daban vueltas, que tenían muy buenos finales. Algo de lo que reírse. Algo con lo cual ir pensando el resto de la tarde. Se agradece!
3.7 Cuando compré este libro lo hice junto a "Los mejores días" de Magali Etchebarne y no sé si por eso o por otra cosa que en mi cabeza es que ya aparecían como dos libros relacionados. Al comenzar este libro se confirmó esa relación, Magalí y Adriana hacen un muy buen uso de las frases, son frases ingeniosas que le dan naturalidad y frescura a la narración. Igualmente al terminar de leer este libro me pareció que Adriana incluso utiliza mucho mas frases que Magalí. Hasta acá lo que tienen los dos libros en común. De este libro me encantó las diferentes formas que tiene de narrar la autora. Tambien esa voz tan particular que tiene. En varios cuentos resalta esa forma artesanal de armar las oraciones se nota que fue un texto bastante trabajado. En general las historias me parecieron interesantes, es como que uno agarra la historia y no la quiere largar hasta que termine. Solo hubo un cuento que me costó leerlo, el cuento denominado "Turistas". En el puesto numero 3 pongo a "Flash", en el numero 2 a "Kokkola", "Pollo frito" y "La mancha". Finalmente en el puesto numero pongo a "Pimienta rosa" y "Mensajes guardados". Una cosa que me hacía ruido de las primeras historias es que uno estaba muy pendiente siguiendo la historia y de pronto terminaba es como que si no tuvieran un final cerrado, no sé si la búsqueda fue esa o solo me pareció a mí.
#Angst de #AdrianaRiva . Muy lindos cuentos protagonizados por mujeres. . Hay algunos que se destacan sobre el resto, sobre todo los cuentos "largos" como #PimientaRosa, #Kokkola y #Flash. Pero también hay otros más cortos como #LaOruga o #LaMancha o #MensajesGuardados que también son excelentes. . En el segundo cuento, #EnQuiebra, nombra a mi ciudad, #Viedma, y bueno... No puedo ser objetivo ya.... Me nombran el pueblo y me digo que no somos un punto aislado en el mapa 😁 . Del cuento #Kokkola les dejo esta cita: "Marina apenas había llegado a conocer a su suegro lúcido, pero durante tres meses lo cuidó con dedicación. Lo visitaba en su cuarto todas las tardes durante una hora para leerle ☆La Guerra y La Paz☆. Gerónimo sólo la interrumpió una vez, después de escuchar que 《los dos guerreros más poderosos con los que se puede contar son la paciencia y el tiempo》; se sacó la mascarilla de oxígeno y le dijo riendo 《creo que ya perdí a esos dos alfiles》. Después le agarró un ataque de tos y Marina tuvo que llamar a la enfermera. Gerónimo murió antes de escuchar las últimas veintitrés páginas."
Leí, gracias a bukku, “La Sal” de Adriana Riva (lo recomiendo muchísimo), y hace rato que preguntaba por Angst en las librerías; finalmente lo conseguí y me lo devoré en pocas horas. Once cuentos hermosos conforman y completan el libro; una prosa sencilla salpicada de imágenes sensoriales tan delicadas y reales, metáforas y comparaciones tan claras y efectivas. Angst: miedo o ansiedad. ¿Quién nunca ha experimentado este sentimiento? Pero no es necesario haber experimentado situaciones similares a los personajes para poder conectar con ellos, acoplarse a su dolor, a su tristeza, a su desconsuelo. La angustia que le genera a Clara la muerte de su padre es tan palpable que te cierra la garganta; el desconsuelo de Vera, una niña de 5 años que le ruega a su mamá dormir con ella me estrujó el corazón; la frustración del nuevo proyecto personal inconcluso de Matías y el profundo deseo de su novia Ana de tener un hijo me produjeron ganas de abrazarlos. Y así el resto de los relatos. Recomendadísimo Angst
Buenos cuentos, ninguno malo pero tampoco ninguno que deja marca. Destacan el último, Mensajes guardados, con una buena exposición de la superposición del rol de hija de duelo y madre, y Kokkola, que explora las formas particulares que puede llegar a adoptar la relación madre-hijo.
Un aspecto que puede llegar a resultar algo monótono es la pertenencia de todos los personajes de los cuentos a una clase media más o menos acomodada, con presencia de "hippies con OSDE", un abogado con crisis vocacional o la dueña de un departamento alquilado.
Disfruté mucho todos los cuentos. Con algunos viajé a mi pasado, con otros me quedé en sus mundos después de terminar de leerlos y con uno en particular me reí muchísimo: Pollo Frito. En fín, me encanta esta autora. De más está decir que la recomiendo.
Disfruté mucho de sus cuentos y de su prosa. Un libro para leer en viaje, en vacas, para regalar, son situaciones diferentes de la vida cotidiana contadas siempre de una forma interesante. Recomiendo.
Es difícil puntuar un libro de cuentos porque puede contar a la vez con cuentos magníficos y cuentos que nos pasen desapercibidos. En esta recopilación se despliegan relatos de historias cotidianas con protagonistas mujeres. La recomiendo porque la forma de contar de la autora ya de por sí es linda. Hay cuentos que me gustaron muchos más que otros, e incluso alguno que pasé por alto, pero como uno de los que más me gustó fue el último ♥️ “Mensajes guardados” terminé el libro con la sensación de que valía la pena recomendarlo. Será porque encontré en el un toque de lo que es su novela “La sal” la cual me encantó y recomiendo 100%.