Poética de catarsis por el camino de la ascesis. Fariña crea un personaje, el negro Atari, un Doppelgaenger que habla como una sombra. Pero no se recluye en la complacencia de la sombra, sino que vapulea su negatividad. La maltrata hasta lograr algo así como una superación estética. Atari es vulgar, cruel, torpe, egoísta, discriminativo, lo mueve el resentimiento. Atari como poesía es una reelaboración de Atari. Fariña deja que Atari quede expuesto en toda su miseria. Lo que parece querer es matarlo. Los versos en esta tensión le salen disparados, crudos, perfectos. Emociones y palabras de la calle en una perspectiva inusual. No tengo idea de la forma que tendría la poética de Fariña si lograra lo que creo que está haciendo. ¿Qué hay después del punk? Según Jung -tiene una compleja teoría de inspiración oriental sobre el tema- vendrían nuevas crisis del sí mismo en un largo y difícil camino de integración de la subjetividad. En realidad, nadie sabe, no se puede saber. Para seguir leyendo.