Una pintura de achiote en la pared de la cueva es la memoria de los hechos. Ha estado allí durante siglos como un grito de color rojo que lucha por volar mas allá del Peñón de Sutatausa. Son trazos hechos con la ira de derrotados y en ellos se ven cuerpos que caen de las alturas. Los dedos pintados de Chaicu dibujan la escena que le consume el corazón. En un lugar de otro tiempo, el pequeño Victor delinea en el papel unas figuras extrañas que le salen de muy adentro de su alma. El cielo es azul y sobre el abismo vuelan unas mariposas. El pasado avanza hacia el vacío. La dignidad de los pueblos indígenas que habitaron la región de Tausa, Suta y Cucunubá los lleva a una muerte transitoria. Miles de cuerpos darán el paso que los liberará del sometimiento a los encomenderos. Mientas tanto el mañana viene en su busca. Las manos cubiertas de achiote tocan las manos frágiles de Victor y se encuentran en el viento que agita el gran peñón.
El pacto que como lector hice con Ayer terminará mañana incluyó seguir el ritmo y musicalidad de la obra: el autor, a través de los narradores, se detiene a examinar el espacio geográfico en el que se desarrolla la historia, y a partir de estas descripciones construye la relación íntima que existe entre personajes y entorno. Esta relación, mostrada a través de la contemplación de los protagonistas, no es gratuita, pues potencializa la imagen de la escena final, anunciada desde el comienzo de la obra. Ayer terminará mañana hace pensar acerca de la renuncia y la resignación ante lo inevitable.
"Hago una pregunta que no podré responder. Converso con ella. Me dice palabras incomprensibles. Pregunto de nuevo. Pierde forma a medida que crece. Se desborda, se riega, se sale de sus contenciones. Intento responderla hasta que cede un poco. Cambia. Toma mi forma. Me imita. Está hecha a mi imagen y semejanza; es mi reflejo. No sé distinguir entre su cuerpo y mi cuerpo. Me mira fijamente. […] Hago una pregunta que no podré responder. Converso con ella. Toma mi forma. No distingo si soy la pregunta o quien la formula. Mi cuerpo se transfigura y contiene todas las preguntas, se desborda. Pierdo la forma. No me reconozco en el espejo. Todo es una sola pregunta que lo contiene todo. Mis personajes y mi cuerpo están en ella."