Ésta bizarra obra infantil narra como Cristina (una escolar de ocho años, algo solitaria) entabla amistad con un viejo gato de su barrio, el cual le explicará de la vida y de lo importante de ésta.
No hay duda que los autores Alemanes tienen un aura bastante gris y decadente; es mi visión particular. Pero traspasarla al mundo de la literatura infantil es pasarse de la raya.
Cierto es que el libro discurre entre la realidad y la fantasía, cosa que se podía dar en la cotidianidad de ciertos infantes únicos en las familias de antaño. Sin embargo, su discurso, aunque muy curioso y que toca temas interesantes por resultar chocantes en éste tipo de lectura (como el de dejarse manipular por el miedo bajo el discurso de la religión o el del auto conocimiento y aprendizaje, sin dejar entrar los criterios de terceros ni caer en la ignorancia que lleva a la esclavitud dogmática, ya sea de género o por misericordia), resulta errático y desagradable, con apenas ningún pasaje alegre, casi todo es ruin, oscuro e inmisericorde. De surrealista que es, a veces parece que les estén tomando el pelo al lector, unas veces se antoja una lectura algo ‘feminista’ de fondo (o sea a favor de los derechos de igualdad en la edad temprana), otra pro asocial, directamente, y para colmo lleva a un final con un discurso y mensaje que deja al gato por los suelos (cosa que no me gusta y no entiendo), ya que si se le da tanta importancia a las lecciones del gato en la obra ¿A qué debe ser ahora tal desquite?. Todo es fatuo y arbitrario; no deja poso en su final.
En fin, una obra que deja un halo de incertidumbre y sorpresa tras su lectura...aún no sé qué pretendía la autora con ella; para rematar con un aura de desconsuelo que acompaña, eso sí, a toda la obra. Un libro que no recomendaría a nadie en particular y a los niños menos; cuando crezcan ya tendrán tiempo, si quieren, de lamentarse o leer cosas decadentes y desapacibles.
Nota adicional: pensé que éste año no calificaría con una estrella..pues aquí la tenemos, xd.