No hay mucho que decir, es sabido que Martin es un buen narrador y aquí vuelve a demostrarlo, sin ser particularmente brillante entrega 8 historias que sin estar interconectadas existen en un mismo universo, donde lo que destaca es cada mundo y el modo de contar los hechos, como siempre mis preferidos en orden de aparición:
—El camino de la cruz del dragón: Un inquisidor católico viaja a un particular planeta para acabar con la herejía de un culto que adoraba a un judas iscariote que se codeaba con dragones, la religión tan absurda como creativa esconde a una secreta organización.
—Aliados veloces: Un hombre obsesionado con un amor de juventud incapaz de reunirse con él debido a sus propias limitaciones humanas, me agradan las historias donde los protagonistas están quebrados, esta es una de ellas.
—Hieles de Tierra: en un mundo donde el hielo lo domina todo y los vampiros asechan por la noche, una joven adolescente encuentra refugio y prisión junto a una mujer que asegura puede hacer magia. No sé si este cuento me gusta realmente, pero es el cuento que más me ha hecho discutir y en consecuencia pensar, nadie puede negar que genera cosas.
No incluyo a Viajeros de la noche en los preferidos, en parte porque si bien la historia destaca, a mí no me fascinan las space opera, siempre se me tornan predecibles, pero principalmente porque dada su extensión (más de 100 páginas), cantidad de personajes y múltiples giros, me resulta difícil considerarla un cuento, es mas bien una novellete y podría ser evaluada por si misma, dicho esto, para mi de forma individual solo amerita 3 estrellas, aunque es más sofisticada que otras space opera, mezclando humanos perfeccionados, clones, telequinéticos y especies alienígenas desconocidas, al final del día siguen siendo un grupo de humanos encerrados en una nave luchando por sobrevivir y esta vez sin una reflexión profunda que acompañe la acción.