La aristocrática estirpe de los Beauvoir evolucionó de manera muy distinta en las dos herederas de la familia. Independiente y tenaz, Simone (1908-1986), escandalizaría al mundo occidental con obras como «El segundo sexo» -la Biblia de las feministas europeas-, con su compromiso político prosoviético y, también, con la insólita relación que la unió al filósofo existencialista Jean-Paul Sartre.
Claudine Monteil (born 1949) is a French writer, women's rights specialist, historian and a former French diplomat. She holds a Ph.D. based on study of Simone de Beauvoir's writings and life. Her mother, Dr Josiane Serre, was a chemist who became the director of the Ecole Normale Superieure de Jeunes Filles.Her father is Fields Medal and Abel prize winning mathematician Jean-Pierre Serre.
Monteil is one of the founders of the women's rights movement in 1970 along with being a specialist on Simone de Beauvoir. While working on women's rights, she was a long close friend of Beauvoir, Jean-Paul Sartre and Beauvoir's sister, the painter Hélène de Beauvoir. Her writings on the Beauvoirs, Sartre and French feminism, have been translated into multiple languages.
Este libro, más que un documento biográfico sobre las hermanas Beauvoir, es el testimonio de los momentos vividos por la autora con las dos hermanas. Tengo que quejarme abiertamente de que hay un error de imprenta imperdonable y es que en mi edición faltan las páginas que van de la 48 a la 73, y en la 96 se repiten otra vez de la 73 a la 93 y entonces sí continúa, pero de las páginas 48 a 73 nada sé.
La verdad es que he leído con bastante escepticismo este libro, las primeras 100 páginas no me han gustado especialmente y hay al menos un error biográfico que yo haya apreciado, y es que Claudine Montiel dice que Simone se fue a vivir sola un año antes de tiempo. No es un error terrible, pero ahí está. Y junto con el de las páginas desaparecidas y repetidas, me ha molestado.
La segunda parte, sin embargo, me ha gustado más. En la primera la autora recrea de un modo un tanto ficcional la infancia y juventud de las dos hermanas, hasta el momento en que las conoce en los años 70. La segunda parte es un testimonio de la amistad y de lo que la autora vivió con las dos Beauvoir. Esta parte me ha gustado más. He descubierto muchas cosas sobre Hélène que no sabía y también he conocido más de cerca la etapa de Simone como militante feminista en los 70 y 80.
Me ha gustado especialmente el final del libro en el que la autora cuenta los últimos años de Hélène, cuando Simone y su marido Lionel ya habían fallecido. Hélène les sobrevivió casi dos décadas ya que ambos fallecieron en la década de los 80 y ella a principios de los 2000. Su vida después de la muerte de ambos no fue precisamente alegre y su declive y muerte fueron bastante dolorosos. Además se llevó dos grandes golpes con la publicación de la correspondencia entre Simone y Sartre y entre Simone y Nelson Algren. En ellas Simone le dedica algunos que otros comentarios bastante hirientes a su hermana. Siempre me ha apenado mucho saber que una mujer de 80 años que sentía verdadera devoción por su hermana desde su infancia tuviese que leer esos documentos privados que seguramente Simone escribió en momentos de enfado. Esa doble cara de Simone y Sartre siempre me ha desagradado bastante: sobre todo en la época anterior a la guerra eran bastante condescendientes con sus allegados en privado, aunque después mantenían una fachada totalmente distinta. En fin, me apena bastante saber que Hélène de Beauvoir vivió los últimos años de su vida cuestionando el amor que su hermana sentía por ella después de leer aquellas cartas, y también que Sylvie Le Bon no permitiese que Hélène publicarse las cartas que su hermana la había enviado a lo largo de su vida manifestando su aprecio. Últimamente pienso mucho en esta cuestión de la correspondencia de Simone y de las disputas por los derechos y la publicación de ciertos textos de la autora, y la verdad, me desconcierta y apena bastante.
Biografia su cui avevo lasciato più di un sospiro, come sempre mi capita quando si parla di Woolf e di Beauvoir. Grandi, dunque, le aspettative, disattese da uno sviluppo che ho trovato interessante solo in parte. La prima parte è strutturata come un classico racconto di vita e la prosa della Monteil mi ricorda una favoletta, tanto è leziosa e retorica. Quando le sue vicende personali si legano a quelle di Simone e Hélène, la scrittura sobria e gradevole si esprime al meglio e appassiona con la forza trascinante dell’esperienza militante nel femminismo francese: quarant’anni separano le seconde dalla prima, eppure il ’68 è vissuto da tutte con un coinvolgimento palpitante. Infine, la vecchiaia è descritta come il simbolo di una resa e insieme una via crucis e, sebbene immagini il dolore di Claudine nell'assistere al declino delle sue eroine, il tono melodrammatico, francamente eccessivo (quelle parole mi avevano annichilita.. Rimasi senza voce.. Con angoscia pensai che non l'avevo protetta..) ha compromesso il piacere della lettura. L'aspetto interessante è poter paragone le vicende qui narrate a quelle lette nell'autobiografia della filosofa, dove le crisi, le sconfitte, i drammi tendono a essere sfumati dalle parole, restituendo al lettore un’immagine di donna indomabile dalla vita. Dal mio punto di vista, il libro centra comunque l'ambizione di sottolineare l'enorme influenza che le opere e le battaglie delle sorelle Beauvoir hanno avuto per la loro epoca, nonchè di ricordare con tenero affetto due amiche memorabili.
This book is not exactly an "intimate look", but I enjoy the topic and did not know much about Helene, so it was a pretty good find.
I knew from reading Simone that the sisters were close and on friendly terms, but Simone found Helene kind of annoying and a bit of a sponge. Simone also did not seem to love Helene's art. This seemed to be news to poor, old, needy Helene when everyone was dead and letters previously edited were published.
The book talks about how harsh Simone was (in the Second Sex) regarding women artists. It does not include any discussion about the Elizabeth character in "She Came to Stay", which seems remiss in the discussion.
Helene seems stuck in the younger sister role who needs to hero-worship her sister and husband. It seemed to work out okay, and she had a happy, full-filled life. but she seemed to have low esteem as an artist. But Helene never stopped painting, and in that alone she was a true artist.