El título hace una evidente referencia a la Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo. La Etica del Hacker trata de extender el análisis de la Etica Protestante y al mismo tiempo contrastarla.
El libro enfrenta la noción protestante de articular todo alrededor del trabajo (algo que, según la lectura de Himanen aún permea la organización de nuestra vida contemporánea, donde todos los aspectos de la misma se articulan alrededor del deber del trabajo, incluyendo--y quizá sobre todo--el ocio), con la noción hacker donde todo se articula (o debiera articularse) alrededor de la pasión. La pasión es el motor del hacker. Esta noción no destruye el significado o la importancia del trabajo. De hecho, es a través del trabajo que el hacker manifiesta su pasión. Pero no hace el trabajo el fin en si mismo. Es sólo una herramienta que canaliza el deseo ferviente del hacker de hacer algo (descubrir, crear, conocer, comunicar, lo que sea--pues el hacker no es sólo aquel cuya pasión está ligada a un teclado de computador... mucho menos aquel que, a través de ese teclado, busca dañar). Tampoco es tan iluso el hacker para obviar el rol del dinero, pero al igual que el trabajo, el dinero no es un fin en si mismo. Es sólo parte de la realidad y un agradable resultado del proceso de creación. La satisfacción del dinero para el habitual y genérico trabajador de la ética protestante puede ser reemplazada por la satisfacción que genera el dar curso a la pasión de cada cual, por el reconocimiento (moral, mas que todo) de sus pares hackers y por la percepción de estar haciendo algo útil, que sirva. Suena un poquito idealizado, pero es probablemente un intento de racionalizar y formalizar un grupo de características que quizá no compartan todos los hackers, pero que probablemente vean como una proyección grupal o un ideal de cuerpo.
Un resultado natural de esas características, una consecuencia de esos principios es que los hackers no buscan proteger lo que crean. Muy al contrario, buscan compartirlo. De ahí todo el principio del Open Source, del software libre y la colaboración de las masas, aparentemente sin ánimo de ganancia egoísta, y mas bien como una herramienta para un aprendizaje común y continuo. No por nada quien escribe el prólogo de este libro es Linus Torvalds, el creador de Linux, uno de los gurus en el panteón hacker. Y con razón. Y no por nada Bill Gates sirve frecuentemente con anti-ejemplo de los valores hackers. También con razón.
Cierra el libro Manuel Castells con un epílogo algo menos estructurado y claro, que diluye el impacto del mensaje. Pero las dos primeras partes valen bien la lectura.
La Etica Protestante también estructura y formaliza una forma de pensar resultante del desarrollo capitalista que finalmente dominó el mundo. La Etica del Hacker, me da la impresión, trata de estructura un deseo, un ideal que, viendo el impacto a la fecha, quizá no domine nunca nada, aunque si tenga un impacto. El trabajo (no sólo en el mundo de los teclados) seguirá probablemente siendo el eje de la vida del homo sapiens, pero habrá siempre un puñado de gente que vivirá y creará siguiendo su pasión. Quizá siempre serán la minoría, pero ahí estarán siempre y generarán un impacto mayor que lo que su reducido número pueda indicar.