Una novela que se inicia con el misterio de la desaparición de un restaurador del Museo del Prado que duda de la autenticidad de un cuadro atribuido a Velázquez, y que continúa con la búsqueda que emprende su hijo, que le lleva a sumergirse en el fascinante mundo de la creación artística. El lector queda atrapado en una int
Un lenguaje demasiado rimbombante en todo tipo de personajes lo que hace que sea forzado, poco creíble y fluído. Es cierto que hay mucho dato interesante cultural pero en una ficción que fluye a trompicones, se siente inconexo y es un infodumb continuo sin sentido. Abusa de metáforas, simils y alegorías incluso en la escena íntima. Es interesante saber que lo que se usa como pista en realidad fue publicado y se puede encontrar pero orquestado por el autor para este fin. Cosa que hubiera sido muy buena apuesta si de verdad hubiera habido un fin y no una ida de olla final mezclando magia, realidad virtual y a saber qué seta se comerían. Con una inconclusión tremenda de trama, pistas que se quedan colgadas e incluso un personaje que "sale corriendo de escena" esperas que sea por algo pero no sabes. No acabas sabiendo nada.
He leido novelas así, que podrian ser un ensayo novelizado de la cantidad de datos que enseña pero con una trama mucho mejor ejecutada, o incluso ya me valdría ejecutada. Como la hermandad de los asesinos, por ejemplo.
Tiene un 2 porque el tema en si es interesante y alguna reflexión también pero más valdría haber hecho un ensayo... el thriller no era lo suyo no.