Es como su autor lo dice, “un caso que va mas allá del reino de la ficción. Sarajevo existe, aquí y ahora”. La historia narra el viaje de Zvonko Duprez un mercenario, ex-legionario, conocedor de Sarajevo y su situación, es contratado por una mujer para una misión de rescate. Esta es llegar a Sarajevo, localizar y rescatar su hija y regresar a su villa en Austria. Un trabajo relativamente fácil, pero es Sarajevo en conflicto (1993, si mal no recuerdo), zona de guerra, las fuerzas de la UNPROFOR con sus cascos azules (ridiculizados en el tebeo), son simples espectadores de la guerra por odio y racismo, la semiila del jihad y lo absurdo de la religion. La ONU desde Nueva York envía ridículos dedos acusantes al gobierno Serbio, pero no pasa de eso. El escenario es complicado, pero la remuneración es abundante. La razón por la que la niña esta en Sarajevo es por su padre, ex-esposo de la contratista. Este hombre regresa a Sararajevo por proyectos inconclusos, secuestra a su hija y la lleva con él. Y para complicar el panorama, el nuevo esposo de la madre contrata a un asesino para que llegue a Sarajevo y despache a Zvonko, para que no cumpla su cometido, con eso el dinero de la madre no llegaría a manos directas de su hija.
La historia es muy realista pero también ridiculiza oniricamente con absurdos a la justicia occidental que acusa públicamente a los serbios de los ataques y bombardeos, pero que hace tratos con ellos por otro lado y para confusión de la gente hace declaraciones aprobatorias sobre los hombres del gobierno hostil. Es ficción, ciertamente, pero es algo que Hermann vivió desde fuera cuando su editor y amigo Ervin Rustemagić fue parte de las víctimas inocentes del cerco de Sarajevo.
Sarajevo Tango está dedicada a el y a todas esas víctimas y sobrevivientes de Sarajevo 1992-1995, Los derechos del comic los cedió a Ervin Rustemagić y Strip Art Features, sin el cual su historia nunca hubiera visto la luz.