Cortos y ligeros, los cuentos de Sandra Russo revelan la potencia de una voz que captura como pocas la sensibilidad y el coraje del universo femenino.
Una mujer que vislumbra en un naipe el fin de un amor; otra que se muda de la casa de sus sueños porque habita en ella el hombre de sus pesadillas; una periodista que debe enfrentarse a la difícil tarea de conciliar sus deseos profesionales con sus responsabilidades como madre; o una chica que se pasa las noches leyendo poesía en un sórdido bar de Constitución hasta que, gracias a un muchacho desconocido, descubre por primera vez el aleteo de las mariposas: los relatos que componen este libro exploran las vicisitudes de la maternidad, la amistad, el amor, el desamor.
Éste fue un libro que me produjo un interés parejo durante toda su lectura. Cada cuento transitó por un camino que me permitió descubrir diferentes formas de moverse, sentir y reaccionar ante la vida de sus variados estilos de mujeres, diferentes en sus profesiones, estilos de vida, edades y formas de ser descriptas. En resumen, nunca perdí el interés en seguir leyendo y resultó de una calidad narrativa y emotiva impecable que me inspiró a darle sus merecerías cinco estrellas, según mi criterio personal, por supuesto.
Me llevó cerca de un año terminar este libro ¿El por qué? Todavía no me queda del todo claro. No fue que pensara que la escritura era mala, ni que los temas tocados sean poco interesantes, tampoco que los personajes me resultaran inaguantables. En realidad, ahora que me pongo a reflexionar (y estoy pensando esto sobre la marcha, mientras escribo esto), creo que la razón de mi lentitud a la hora de leer es que en la mayoría de los cuentos podía percibir una leve (y a veces no tan leve) amargura. Eso sí, amé como el libro explora pequeñas situaciones cotidianas, relaciones de más de un tipo y nos muestra mujeres con personalidades diversas, cada una con sus peculiaridades, lo que las hacía sumamente reales, alguien con quien te podrías encontrar en la calle y no un personaje plano y poco desarrollado. Todo eso en varios relatos de unas pocas páginas. Me gustó mucho a pesar de lo que me costó volver a agarrarlo después de tanto tiempo.
Solo me gustaron los dos primeros cuentos: "La planta baja" y "Puerperio". El último, "Respirar", casi que me gustó pero hay algo que no me termina de cerrar. Me pasa lo mismo con el libro en general; me gusta su estilo de escritura, el tipo de historias pero no la elección de hasta dónde contar. Tampoco me parecen ligeros los temas de los cuentos, algunos son bastantes heavies.
Llegué por la portada y por la promesa de ser cuentos cortos y ligeros. También por mi interés de leer más autores argentinos. No es para mí. Rescato algunos cuentos, muy porteño para mí piba del interior. El puerperio, cucarachas y respirar son los cuentos que me llevo.