Una poesía resiliente sobre la perdida del padre. Destaca cómo Carmen, antes esta pérdida, decide poéticamente transformar a su papá en un árbol.
Además la construcción del poemarío es muy rico en sus formas. Me gustó mucho el ejercicio de la reiteración de versos “Mi padre es humo/ mi padre es humus” y el juego que hace con los conceptos de la RAE.
El último apartado, llamado “Salimos de Etiopía” nace a partir de las últimas frases que el papá de la poeta le dio a ella en su lecho de muerte. Él, como filósofo, pensando en toda la historia de la humanidad, ella, como poeta, pensando en una posibilidad en el que juntos, padre e hija,
siempre vuelvan a salir de viaje.