Las intermitencias del deseo. Sobre la verdad, la bisexualidad y el deseo
Michael Amherst
Trad. Albert Fuentes
En este ensayo semiautobiográfico, Michael Amherst propone algo mucho más humilde y razonable de lo que promete un subtítulo tan ambicioso: la idea de que, pese a su utilidad social y política, las categorías –especialmente, aquellas que se refieren a una sexualidad binaria– no pueden ni deben definir la vida de las personas, ni exigir de ellas una justificación continua de su orientación sexual.
Amherst defiende que, aunque pueda ser así, nuestra preferencia sexual no tiene por qué ser fija desde que se despierta hasta que la muerte nos consume. Toma de Judith Butler esa negación del binarismo impuesto (hombre-mujer, heterosexual-homosexual), de una dicotomía ficcional que define nuestra sexualidad con respecto a una categoría “superior”, que se considera como la única y verdaderamente “real”, ya sea esta heterosexual, si consideramos la heteronormatividad general, u homosexual, si consideramos la comprensión de la bisexualidad como camino incierto hacia una de las otras dos opciones. Amherst aplica esta liberación categorial, fundamentalmente, a la bisexualidad, entendiendo esta como un espectro amplio y flexible, no como una orientación que deba “repartirse” o “balancearse” entre personas de uno u otro sexo. Por encima de cualquier performatividad o categorización unívoca, es nuestra individualidad la única que puede proporcionarnos una suerte de autodefinición. Si de una etiqueta se trata, afirma Amherst, quizás sea la de queer la que más se asemeja a su concepción del deseo y de la identidad.
Las intermitencias del deseo es un ensayo breve, con un estilo muy cercano, coloquial casi, y escrito en forma de un discurso continuo. Desde un punto de vista más estrictamente académico, y con la intención de ahondar más en unos argumentos que de por sí se entienden bien, creo que el autor podría haber buscado una estructura más convincente, o haber añadido un mayor número de fuentes bibliográficas para su estudio. En cualquier caso, Amherst tiene el valor de defender una tesis, que, contra la corriente imperante de la vigilancia y la idolatría de las etiquetas, subraya la importancia de construir y aceptar, en un contexto democrático, una individualidad compleja y, necesariamente, cambiante.