Tres generaciones de los Machado se reflejan en esta brillante monografía, necesaria para el conocimiento de dos siglos de cultura hispánica. Comienza con Antonio Machado y Núñez, quien fuera Gobernador de Sevilla y Rector de la universidad hispalense, krausista, catedrático de ciencias naturales que introdujo en España las ideas de Darwin. Su hijo, Antonio Machado y Álvarez, conocido popularmente por su seudónimo, Demófilo, intervendría también decisivamente en el panorama intelectual español de fines del siglo XIX: fue el gran precursor de los estudios sobre el folklore en España y de ello dan cuenta sus monumentales colecciones de cantes populares. Fueron, con todo, los hijos de Demófilo, especialmente Antonio y Manuel Machado, dos poetas decisivos de la literatura española y universal, los llamados a alcanzar mayor notoriedad. Sin los Machado no se entiende la tradición progresista y la cultura de los siglos XIX y XX en nuestro país. Su impenitente humanismo y su obra han acompañado y alumbrado hasta hoy mismo a otras tantas generaciones de lectores, que han hallado en ellos ejemplo y aliento.
Muy interesante y completo. Además del propio texto (cuidado y suficientemente extenso, aunque con bastantes fallos de edición), cuenta con fotografías de la familia y una breve antología que acompaña a los numerosos fragmentos que ya de por sí se citan en el texto.
Lo saqué del CRAI Antonio de Ulloa con el objetivo de complementar mi visita a la exposición en Sevilla sobre los Machado, que también he encontrado muy completa y conmovedora.
Sin embargo, no puedo dejar de comentar que el prólogo en su totalidad me pareció nefasto y muy rancio, no encuentro que sea relevante y me parece hasta irrespetuoso para la memoria de estas personas. Tristemente en el texto también se pueden leer afirmaciones muy desafortunadas, como que la Guerra Civil fue "un enfrentamiento entre dos totalitarismos"... No dejé de leer en el acto porque estas fascistadas se quedan sobre todo en el inicio y el propio interés por el tema me llevó a terminar el libro, pero es una pena que ya en 2006 no se sintiera vergüenza, como mínimo, al pensar, escribir y publicar estas cosas.