Una falsa autobiografía que cuenta la historia de Atala, una joven que en sus sueños se transforma en Elisa y se hace amiga de un hombre llamado Raúl Gómez Jattin, como el poeta cartagenero. "En Enero tuvo un sueño en el que me veía reflejada y me hablaba. Cuando me desperté me quedé pensando un rato sobre la idea de verme a mi entre sueños, y tomé esa visión como una oportunidad para responder preguntas sobre el contraste de la naturaleza y las ciudades y también del paso que hay que dar de la niñez a la juventud". Esta novela está inspirada en las vivencias de Estévez como estudiante del Colegio Colombo Hebreo; la relación con sus padres biólogos y dueños de la reserva Passiflora y de su relación con sus amigos y autores favoritos.
Escritora e ilustradora. Nació en Bogotá en el año 2000. En el 2017 ganó el primer Premio de Novela Jóvenes Talentos, de la Librería Nacional y Editorial Planeta.
“Atala y Elisa” es una ópera prima que no lo parece; una novela sencilla, madura y valiente; una historia íntima y sincera con la voz de una joven con la cabeza siempre llena de cosas; un conjunto de pensamientos delicioso, inteligente y bien estructurado; una mirada introspectiva y también externa; un viaje por el arte visual y escrito de un sueño que empieza a hacerse realidad; la carta de presentación de una escritora a la cual espero leer de nuevo muy pronto.
Es tan difícil calificar esta historia. A pesar de tener claro que Atala es un personaje de ficción, diferente a Elisa, y ojala lo sea, es inevitable pensar en lo similares que deben ser. A pesar de sentir cierta envidia por Atala, y su mundo privilegiado en la montaña, aislada de los problemas de una capital terecermundista, da una sensación de vivir en un mundo tan ajeno que ya pasa a ser escalofriante. Ese aislamiento auto infligido conlleva a la pequeña Atala, de 16 años, a una vida poco envidiable para mí, de seguro muchas personas quisieran vivir como ella, pero yo soy de los que prefiero haber crecido en las calles de la ciudad expuesto a tantas cosas malas (y buenas) de nuestras deprimidas sociedades y enfrentado a otro tipo de estímulos. Bueno, pero en cuanto al libro, se trata de una especie de diario personal, nada nuevo, nada excitante pero si interesante, bien escrito, bien plasmado y, sobre todo, sorprendente para una joven escritora/ilustradora de tan solo 17 años.
"Qué bueno que tú tan joven ya, y ya esto otro y ya lo otro. ¡Cállense, que nada de bueno tiene ser joven! En lo que a mí respecta, solo trae angustia, cansancio, soledad y una total pérdida de la lucidez y del cuerpo más insoportables todavía. Si la adultez y la vejez traen otras desgracias, lo ignoro. Pero por favor, viejos, ¡respeten las mías!"
Qué buen libro. Muy bien escrito, profundo, y con un final que sorprende. Me costó un poco de trabajo la parte de los sueños y creo que al final Atala me tenía un poco astiada. Es un libro tan juvenil que si uno está fuera de ese rango de adolescencia - pos adolescencia no lo disfruta tanto (lo cual habla muy bien de una novela juvenil). Muy talentosa Elisa Estévez.
es sencillamente arte, la forma de la narrativa y cómo se está en esa dualidad de querer saber cómo reaccionará Atala. Las decisiones que tomara y como siempre se espera a una mejora qué tal vez no llegará o no de la forma esperada. Retrata la presión, depresión y ansiedad que se siente al ser joven y tener que decidir por un futuro, uno incrédulamente mejor.
este es uno de mis favoritos ya que me identifiqué en muchos aspectos es una detallada historia que nos hacen no parar de leerla por lo menos a mí. Un hermoso realismo que enseña que la juventud no sean press mala y que tener buenas iniciativas nunca será en vano.
Te enseña una lección de vida impresionante. Llegas a encariñarte con cada personaje; Además está escrito en un lenguaje que puede entender el más experimentado como también un principiante.
"Elijo el mundo de las tierras propias, donde puedo llorar poemas todo el día y escuchar el silencio. Niego con desprecio las cadenas futuras que me imponen: pagar una renta, el gas, buscar alimento y un lecho bueno. Pues todo eso es mentira, la vida humana se ha construido a base de mentiras. Pero aún tenemos la noche, donde corre la verdad como un niño con una cometa"