El oro de los siglos recoge una muestra de la mejor producción poética del Siglo de Oro español.
La poesía del Siglo de Oro presenta un panorama tan rico como diverso; Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Luis de Góngora, Lope de Vega y Francisco de Quevedo. En esta antología, José María Micó recoge una muestra de todo ese universo poético y en él ordena y anota la mejor poesía de estos dos siglos en los que se generó el mayor caudal poético de nuestra historia literaria.
José María Micó Juan es un poeta, filólogo, traductor y músico español, especializado en los clásicos de los Siglos de Oro y la Edad Media y el Renacimiento italianos, aunque también se ha ocupado del estudio y la traducción de otros autores medievales y contemporáneos.
«en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada».
Esta antología, cuya selección corre a cargo de José María Micó, es quizás una de las mejores para introducirse en la poesía del Siglo de Oro de nuestra lengua. Las anotaciones de cada poema no sobrecontextualizan ni tratan de dar una interpretación acabada de los textos, sino que buscan abrir puertas y ventanas al lector con tal de ofrecerle una imagen vívida de algunos de los poemas más célebres de nuestra lengua, pero también con el fin de que, si lo desea, pueda ir más allá en el ejercicio de documentación sobre los autores y de interpretación de los poemas —que ha sido por lo que he optado yo, sobre todo en Garcilaso, Góngora y San Juan, aunque haya disfrutado de los poemas de todos—.
Difícilmente es un libro que uno puede terminar sin llenarlo de notas, de otros poemas que la antología menciona sin incluir y de relaciones entre los motivos de los poemas. Entre lo que el libro enseña y lo que invita a aprender, es imposible no sentir que es una cuidadísima edición que invita a enamorarse de la poesía del Siglo de Oro.
En cuanto a los poetas que la integran, estos son, efectivamente, los más grandes del Renacimiento y el Barroco en España y, quizás, también en el mundo; justifican la existencia de nuestro idioma, lo elevan a la categoría del mito y lo envuelven en un aura de unicidad que hace de nuestra poesía, de la poesía en español, la mejor en las letras universales (con permiso de la francesa, claro). Nuestro idioma es el idioma de la poesía, receptáculo de las nupcias entre el absoluto y el verbo, sombra de las formas de Fray Luis, Góngora y Lope de Vega primero y de Rubén Darío, Álvaro Mutis y Octavio Paz después.
Amor constante más allá de la muerte, Francisco de Quevedo
Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra que me llevare el blanco día, y podrá desatar esta alma mía hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte en la ribera, dejará la memoria en donde ardía: nadar sabe mi llama la agua fría y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido, venas que humor tanto fuego han dado, medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejarán, no su cuidado, serán ceniza, mas tendrá sentido, polvo serán, mas polvo enamorado.
Agradeciendo infinitamente a José María Micó por hacerlos accesibles con sus notas y comentarios, he disfrutado de los poetas del Siglo de Oro y pudiera resumirlos en:
Garcilaso: el papá de todos, el que trajo al español las formas italianas, las perfeccionó e hizo una ética y poética que perdura.
Fray Luis: (el que menos me gustó), poesía religiosa y moral, poeta de la divinidad y proverbial. Necesario.
San Juan de la Cruz: epítome de la mística y del misterio de la poesía. Nada, San Juan parece eterno; sus métaforas no culminan nunca y sus oxímoros son las glorias divinas del español.
Góngora: (mi favorito), el distinto, el solitario, el que produjo en poesía los acertijos más bellos y originales, extendiendo así lo real a un plano donde todo es bello, donde todo es alusión, imagen e interrelación.
Lope de Vega: el famoso (digno de honor, digno de reconocimiento). Creo, también, que es el más accesible de todos. Ojo, sigue siendo barroco, pero consigue con palabras comunes una claridad intelectual y compleja que es tan admirable como el hermetismo de Góngora. Seguro en su época fue el más admirado y se entiende el porqué: sus poemas casi que entran a la primera, pero dejan jirones.
Quevedo: El burlesco y el moral. Siento que Quevedo usó más bien a la poesía como un medio de ingenio y crítica; como que la poesía no era su fin, sino la excusa para demostrar las condiciones de vida (amorosas, burlescas, morales y sociales). Muy distinto a Góngora en su intención, pero igual de ingenioso y por eso quizás la contrariedad entre ambos.
Una antología muy completa, con comentarios breves, interesantes y aclaratorios. La compré como lectura para las asignaturas de Literatura española del siglo XVI y Literatura española del siglo XVII y no solo me ha sido útil, sino que también la he disfrutado mucho. Un buen acercamiento a la poesía del Siglo de Oro.
Por aquí desfilan los grandes poetas (y a los cuales Micó ha dedicado parte de su carrera académica) del llamado siglo de oro: Garcilaso, fray Luis, san Juan, Góngora, Lope y Quevedo. No creo que haya mejor antología para introducir a alguien a la poesía de los siglos de oro. Con un lenguaje didáctico, con un refinado y para nada excesivo aparato crítico, y con unas introducciones sumamente concretas (a la antología, a cada poeta y a cada poeta), José María Micó demuestra que, si rascamos un poco el mármol que la historia y las instituciones les han puesto a estos poetas, todavía se alcanza a sentir un candor que no ha dejado de estar.
Una selección muy buena y anotaciones que ayudan a comprender cada poema al completo. Desde luego es una gran edición para adentrarse en la poesía del siglo de oro español.
La edición es inmejorable y cuenta con muchas notas que ayudan a contextualizar y comprender detalles de las obras. Además, muy buena selección de cada autor.