La Habana es un delirio en el torbellino de la Transición: es la única ciudad del mundo con bares gays administrados por el Estado y atendidos por funcionarios públicos, un lugar donde hasta hace poco había librerías clandestinas, una capital latinoamericana que se alimenta con leche en polvo y que reta a los lactófilos a pasar mil y una peripecias en su búsqueda de leche fresca, un espacio donde la santería, con sus rituales africanos y sus ingredientes locales, marca la vida cotidiana, una metrópolis donde la gente viaja «en botella», convirtiendo así cada automóvil en un transporte colectivo y en una plataforma para encuentros inesperados y aventuras singulares.
Teoría y práctica de La Habana, de Rubén Gallo es, pues, el libro más vital que se ha escrito sobre Cuba en los últimos años.
Hola, soy Rubén Gallo, autor de Muerte en La Habana, una novela policial ambientada en la noche habanera. He publicado otros libros sobre Cuba — Teoría y práctica de La Habana (2017), Crónicas de una pequeña ciudad mexicana en La Habana (2020) — además de ensayos sobre la cultura mexicana y latinoamericana como Freud en México: historia de un delirio (2015) y Los latinoamericanos de Proust (2016)
Vivo en Nueva York desde hace tiempo y soy fan de André Pieyre de Mandiargues.
Este libro es una extraña joyita que me ha alucinado. Está a medio camino entre la novela, el ensayo y el documental... y nos cuenta un millón de anécdotas relativas a las personas que se cruzan en la vida de un profesor que viaja a Cuba unos meses para hacer una investigación. Cada persona con la que se cruza es un mundo, una vivencia, un relato. Con este libro he aprendido sobre la santería y las tradiciones afrocubanas, sobre la situación socioeconómica de la isla, sobre el día a día de la comunidad LGBT y, sobre todo, sobre literatura (y librerías) cubanas. Un auténtico gustazo. Este libro es uno de esos que cumplen con ese dicho de que "la literatura te puede hacer viajar": así es, yo he pasado diez días en La Habana.
Más que una crónica se trata de una novela polifónica que bebe de la tradición barroca pero a la vez a los últimos años de la isla. Un profesor universitario pasa unos meses en Cuba, se mueve por los ambientes gays y hace un retrato de un supuesto paraíso de sexo y felicidad que no oculta una cara sórdida, la que compra lo primero por dinero, como todo lo demás. La muerte de Fidel es casi el epílogo de una historia que probablemente continuará igual o, como todo lo humano, quizás vaya a mucho peor.
Rubén Galindo, profesor de la Universidad de Princenton, pasa una temporada en La Habana, antes de la muerte de Fidel, y recrea una suerte de crónica / novela autobiográfica con la mirada puesta en la libertad y la diversidad sexual que se vive en las noches cubanas, repletas de travestís, jineteros y turistas buscando efebos. Magia, libros de viejo, vasos de leche y el sexo entre hombres que no se permiten definirse sino que ‘cobran’ por ganar dinero es el universo en donde Galindo encuentra la vida y la pasión que anima esta visón de Ciudad donde la vida no se atreve a ponerse etiquetas.
Me han entrado tremendas ganas de viajar a Cuba después de semejante revuelo sexual, político y narrativo. La manera en la que Gallo emplea el estilo de las crónicas para intercalar diferentes historias dentro de la suya propia me ha maravillado. Con una prosa divertida y un tanto caótica, creo que representa perfectamente el ambiente que se respiraba durante su estancia allí: el estallido de lo que será una nueva etapa para Cuba y la cara "queer" de la ciudad, contada sin pelos en la lengua y con un tono jovial. Una compilación de historietas trenzadas con el presente del autor nos muestra La Habana sin tapujos, su lado sexual, con sus más y sus menos, y también su lado más literario.
El autor, habitante de la comedia que es La Habana, y el ambiente habanero, desanda en estas páginas las calles, los recovecos y las camas durante su visita en tiempos de esperanzada transición (que al fin no fue ninguna). La Habana es una fiesta también, un baile y una carcajada estridente que ahogan el dolor, el hambre, la herida profunda, al menos por unas horas. No es de buscar en este libro un análisis, al contrario, de l autor nos ha invitado a disfrutar como lo hizo el. Muy recomendado.