Menudo viaje. Es brutal lo que hace Gibson aquí, contarte toda la vida de Lorca en 800 y pico páginas. El trabajo de investigación y estudio que hay aquí es fascinante. Pero es que además, se leen solas estas páginas. Por momentos se sentía como leer una novela. Por otro lado comprensible, teniendo en cuenta la historia de la que nos habla, la vida del mejor poeta español (en mi opinión), que ya trasciende a día de hoy lo literario, y está presente en todas partes.
En cuanto a la historia en sí, he sufrido mucho. Especialmente las últimas 100 páginas. Por un lado, me ha llamado la atención lo dependiente que fue de su familia Lorca hasta bien entrada la edad adulta. Lo apegado que estaba a su madre y seguramente, el motivo por el que no huyó de España antes de ser asesinado.
Me ha encantado todo lo que nos cuenta esta biógrafo a nivel literario, las críticas de las obras de Lorca y su significado. Su teatro es clásico y moderno a la vez, y esto también se entiende mucho mejor viendo el contexto histórico en lo que lo escribió. Realmente he aprendido mucho en ese sentido. También acerca de los personajes de los que se rodeaba Lorca: Dalí, Buñuel, Alberti, Cernuda, Manuel de Falla, Neruda…
Realmente qué injusticia. Como dice Gibson, la muerte de Lorca no es más excepcional que la del resto de personas asesinadas durante la represión de Granada, pero yo no puedo evitar pensar en qué habría podido ser de la contribución de Lorca a la cultura de no haber muerto tan joven (teniendo en cuenta que ya es infinita).
Por último, dejo estos versos de Poeta en Nueva York, que se sienten casi premonitorios:
“Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.
Ya no me encontraron.
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.”