Diría que es impactante, pero quizá me quedaría corto. No sé cómo describir esta novela –la primera de mi queridísimo Álvaro– pero es importante no dejar de lado que, a pesar de su brevedad, la propuesta que hace sobre las diversas formas de concebir el arte, la idea de arte en sí misma y la crítica feroz hacia la excentricidad de los ricos me parece sumamente potente.
El declive físico, moral y emocional de Sebastián, hasta al final de la novela, me parece vomitivo porque precisamente se describe de tal forma que uno sienta terror ante tanta manipulación y tanta maldad. Por su parte, el excentricismo del joven Aristóteles está construido de una manera magistral; este brother es el epítome del fifí, es la representación pura del whitexicanismo que descansa, en el texto, en una época pasada, pero que se aterriza en la actualidad, en donde es súper relevante cuestionar estas interacciones.
Lo único que no entiendo es por qué es necesario cederle la palabra a Aristóteles en ciertos “capítulos” –¿son capítulos?– del texto. Quizá bastaba con que todo el relato lo guiaría un sólo narrador.
En fin, ¿la recomiendo? Sí, pero para ayer, chavxs. Una maravilla.