Andrés Pérez es un periodista de la capital que asiste al inicio de las revoluciones, con las que simpatiza en principio y sufre a diario la censura de su cabecera. Decide marchar lejos para pasar unos días en el rancho de su amigo Toño Pérez, pero no encuentra mucha paz cuando llegan las noticias de que los revolucionarios están avanzando. Ahí Andrés empieza a echar de menos el descanso físico e ideológico que estaba experimentando, pero lo peor está por llegar: se ha identificado que Andrés Pérez es un peligroso revolucionario que debe quedar bajo constante vigilancia en el pueblo.
Se trata de una novela corta escrita en los inicios de la Revolución Mexicana, cuando aún parecía difícil calcular el resultado del levantamiento maderista. Narrada en primera persona por Andrés Pérez, cuenta la espiral en la que se ve envuelto cuando es acusado de radical y las reacciones que ello suscita en el aparentemente apacible pueblo de Esperanza, sobre todo por parte de aquellos que secretamente creen en la causa. Lo mejor de la narración es la propia sensatez del protagonista, quien al ver cómo todo se va desmadrando solo quiere que le dejen tranquilo, borrándose cada vez más del conflicto ideológico. Por lo demás, es un relato apresuradamente construido que solo quiere dejar un argumento simple y que necesita perfilar más a los personajes.