En este sexto volumen de las aventuras de Kitaro el protagonista se ve envuelto en espinosos problemas de envejecimiento relacionados con la magia coreana. El panteón de yokais se llena de diablos y otras criaturas con cien bocas y cien ojos. Como signo de los tiempos modernos los yokais, preocupados por su supervivencia, organizan un comité de protección. Inmensamente popular en Japón, donde no hay niño que crezca sin devorar sus aventuras, Kitaro es el héroe emblemático de una obra que se fija en los monstruos para hablar de los hombres. Pero Kitaro es, también, una serie rebosante de chispa. Las tribulaciones de este pilluelo que debe resolver los conflictos que enfrentan a humanos y yokais constituyen un auténtico placer que aúna, de forma sutil, la negrura y la ligereza. Shigeru Mizuki ha ganado el premio al mejor álbum en el Salón Internacional del Cómic de Angoulême 2007 por NonNonBa, y el premio “esencial patrimonio” del salón de Angoulême 2009, por Operación Muerte, ambas publicadas por Astiberri.
Shigeru Mizuki (水木しげる) was a Japanese manga cartoonist, most known for his horror manga GeGeGe no Kitaro. He was a specialist in stories of yōkai and was considered a master of the genre. Mizuki was a member of The Japanese Society of Cultural Anthropology, and had travelled to over 60 countries in the world to engage in fieldwork of the yōkai and spirits of different cultures. He has been published in Japan, South Korea, France, Spain, Taiwan, the United States and Italy. He is also known for his World War II memoirs and his work as a biographer.
Mi favorito hasta ahora de todos los tomos de esta excelente colección: en él, la fantasía y el conocimiento enciclopédico sobre los yokai que posee Mizuki se desborda. Las historias son emocionantes, el Hombre Rata no nos defrauda con nuevas estafas, y Kitaro sale siempre triunfante debido, básicamente, a su naturaleza indestructible.
Me atrevería a decir que, con cada tomo que pasa, la habilidad de Mizuki para plasmar lo grotesco y lo hermoso crece a pasos agigantados: la historia que transcurre en la isla repleta de plantas yokai es un prodigio gráfico, e incluso las figuras humanas, aunque parezcan poco más que monigotes, resultan de gran expresividad. Empecé a comprar la colección para aficionar a mi hijo pequeño a la lectura (misión cumplida, por cierto), pero ahora la estoy devorando. Bravo, señor Mizuki, y gracias allá donde esté por el legado tan rico que nos ha dejado.