Ocho historias para dos imaginaciones, donde la inevitable tensión entre dibujo y guión no puede apartarse del argumento, porque la trama es precisamente esa: el reproche de la escritura hacia el dibujo en la historieta.
Algunas de las historias ya las había leído en Fierro pero de corrido en libro ganan un par de puntos. En la mayoría, el dibujo está mejor que el guion, pero aún así me sorprende que este libro tenga casi 5 años y ni una reseña.