Pepino tiene una libreta en la que apunta todo lo que no debe hacer, pero él prefiere usarla para escribir su diario. El él, Pepino habla de sus andanzas con la pandilla del barrio; de Lady Mariana, su amor platónico; de Luzcle, una niña chiflada y orate; de cuando sus papás lo mandan a ver pasar los patos, aunque por ahí no pasen ni perros, mientras su General Villa y otros héroes hacen la Revolución.
Una divertida novela que captura con singular encanto la vida cotidiana de la Ciudad de México a principios del siglo XX.
Es músico, dramaturgo y novelista, además es ingeniero en sistemas. Cuando ya había terminado la carrera de ingeniero, descubrió que le divertía más contar historias. Así que empezó a hacer teatro con su hermano Javier y, luego, a escribir novelas. Hoy tiene publicados más de veinte libros. En Océano Travesía ha publicado dos novelas: "Siete esqueletos decapitados" y "Nocturno Belfegor". Ha ganado, entre otros, los premios Barco de vapor y Gran Angular convocados por SM, México; Novela Breve Rosario Castellanos, y el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil Castillo de la Lectura.
Este libro ha sido, sin duda, una de las mejores formas de iniciar 2018. Entrañable a más no poder, con una voz infantil genuina que pocas historias logran y con una gran ambientación al México revolucionario. Nada parece forzado, ni los datos históricos, ni Pepino, ni las aventuras que narra en su libreta de castigo, diario.
Malpica es uno de los principales referentes de libros para niños y jóvenes, y con Ver pasar los patos lo vuelve a demostrar.
Pronto se ha convertido, junto con Por el olor del trigo y #Másgordoelamor, de mis favoritos.
La verdad soy de las que aman leer libros de niños, porque en ellos encontramos la importancia de saber quien eres, sobre el bien y el mal y el valor a tu familia. Por lo cual este libro me resulto sumamente tierno, porque hablan de niños en una época donde todo era muy inocente, donde era un placer que tu Mamá te hiciera agua de limón y buscar aventuras con tus amigos. Es un libro que una persona mayor debería leer y también un niño.
"Al final las palabras" lo leí hace mucho y es de mis libros favoritos. En la FIL dijiste que "Ver pasar los patos" había nacido de una misma idea y me emocioné, pero ir leyendo y reconocer a los personajes fue sensacional.
Toño Malpica es un geniazo. ¡Gracias, gracias por tanto!
Las historias de Toño Malpica tienen ese “no sé qué” que logran quedarse impresas en la memoria y en el corazón. “Ver pasar los patos” es una novela en la que viajamos al pasado, a la época de la Revolución. Pero ese levantamiento armado no es aquí lo relevante, lo verdaderamente importante aquí son las aventuras de Pepino y su grupo de amigos, que juegan, hacen travesuras, sueñan, se enamoran, se meten en problemas, deben de tomar su emulsión de Scott, persiguen a una banda de ladrones y le huyen a la bruja del pueblo que, si quiere, los puede convertir en perros. ¡Qué miedo! Mejor nos mantenemos alejados. Pero quien sabe, quizá esa bruja no sea tan mala y sólo quiera advertirnos de la linda vida que tenemos por delante.
A pesar de que Pepino y sus amigos viven congelados en el tiempo en una época lejana a la nuestra, eso no quiere decir que no nos sintamos identificados. La historia sucede en un pueblo de México, un pueblo como cualquier otro en nuestro País, en el que se escucha acerca del General Villa, los niños leen historietas y hacen gestos de asco cuando se les acerca la cucharada de la emulsión de aceite de hígado de bacalao que deben tomar para crecer sanos y fuertes.
El final de esta historia es emotivo y emocionante. Abrimos con Pepino un baúl y nos enteramos de que ha tenido una buena vida. No nos queda más que emocionarnos y exclamar que esta historia está: ¡de mofletes!
Fue un buen libro ambientado en la Revolución, sin embargo, personalmente pienso que para niños de 10 años es un tanto aburrido y el libro podría poner un poco más de emoción en su narración.
Segunda relectura una vez que lo volví a conseguir. Me gusta la historia y me gustan las ilustraciones. Toda la inocencia de una infancia del siglo pasado.
Pepino es un niño como cualquier otro que se la vive metiéndose en problemas, los cuales nos contará en su diario que tenemos por libro. Es el tipo de literatura infantil que leo cuando tengo un bloqueo lector, es fácil de leer, corto, entretenido y muy divertido; cosa que no vi la primera vez que lo leí, por la sencilla razón de que entonces tenía los mismos problemas y una manera de pensar similar a la de el entrañable protagonista, que en todo momento nos muestra su inocencia y encanto clásico.