Durante la carrera leí algunos fragmentos del Corbacho y siempre tuve en la cabeza volver a este libro. Por fin, lo he disfrutado en su totalidad.
La verdad es que, a ratos, es muy gracioso y, a otros, te cabrea. Misógina como pocas obras, tiene perlas que me hacen sonrojar porque me han hecho reír a carcajadas. Por otro lado, trata, además de aspectos puramente religiosos, uno de los temas recurrentes, y muy interesantes, de la época: el aviso a los locos enamorados (tema retomado, por ejemplo, por La Celestina). A través del Arcipreste de Talavera podemos conocer el siglo XV, los exempla que circulaban, las costumbres, los chistes y prejuicios (algunos persisten como el olor a huevo podrido).
En fin, un libro desigual pero con mucho encanto, especialmente cuando critica a las «malas» mujeres y habla de las cualidades de los hombres en el amor. Aunque a veces el estilo se hace pesado por las muchas reiteraciones, merecen la pena estas dos partes, la II y la III.