«Al otro lado de los patios, en el quinto piso del número 21 de la Rue C, hay ahora una familia. Llegaron el lunes. Son oscuros. Hindúes o árabes o gitanos. Han traído a una hija.» Esta es la primera anotación del protagonista de esta novela, un personaje solitario, obsesivo, que se automedica, vive apegado al recuerdo de su hermana muerta y habita en un barrio en el que cada vez hay más inmigrantes. Un personaje que lo escribe todo de forma minuciosa en su diario.
A través de sus páginas, el lector será testigo de cómo observa a sus nuevos vecinos, de los que sospecha que trafican con drogas. Descubrirá también cómo se va obsesionando con la hija, a la que acaba espiando con cámaras ocultas que le permiten verla desnuda en el baño, mirando por el balcón, tendida en la cama, siendo agredida por uno de sus hermanos. A partir de ese momento el personaje pasará de la observación a la acción, mientras se deja enredar en la tela de araña de la chica a la que contempla, creyendo saberlo todo sobre ella, aunque acaso las cosas no sean como él piensa y acaso alguien lo esté observando a él.
Y mientras la tensión –erótica y violenta– aumenta, el narrador empieza a sentirse perseguido, modela en yeso unas enigmáticas esculturas de ángeles y se prepara para hacer algo que lo cambiará todo... Antonio Ungar ha escrito una novela absorbente, inquietante y perturbadora. Una reflexión acerca de la inmigración y la xenofobia. El portentoso retrato de un personaje arrastrado por una obsesión enfermiza que, en un imparable crescendo, desemboca en terrenos propios del thriller más sombrío.
Escritor colombiano. Ha vivido en Bogotá, las selvas del Orinoco, México DF, Barcelona, Palestina y Manchester. Nieto del célebre librero Hans Ungar. Ha desempeñado todo tipo de oficios. Ha escrito cuentos, crónicas y novelas. Obtuvo el Premio Herralde con su novela Tres ataúdes blancos, una sátira sobre los gobiernos populistas y dictatoriales de latinoamérica.
Colombian writer. He has lived in Bogota, the jungles of the Orinoco, Mexico City, Barcelona, Palestine and Manchester. Grandson of the famous bookseller Hans Ungar. He is jack-of-all-trades. He has written short stories, chronicles and novels. He won the Herralde Prize for his novel Tres ataúdes blancos, a satire on populist and dictatorial governments of Latin America.
Esta es una historia contada a través de dos estilos narrativos: es un diario pero al mismo es una carta. El protagonista es un francés sin nombre, adicto a automedicarse, machista, chovinista, obsesivo y racista, todo un pastelito.
La historia es sencilla y se lee muy fácil, cuenta cómo este hombre se obsesiona con sus vecinos paraguayos, se enamora perdidamente y planea un atentado terrorista.
Al protagonista es muy fácil odiarlo y tenerle lástima al mismo tiempo, es un tipo que está llevao, recorta 3 palabras que le gustan de los periódicos semanales y las guarda en un frasco (esto es muy curioso), es contradictorio porque a pesar de su xenofobia se enamora de la paraguaya Irina y en fin...es rarito. Y por otro lado debo decir Ungar me pareció visceral, no se detiene en detalles ni descripciones, pero es muy particular porque en la presentación de este libro confesó que a veces hace cosas como repetir capítulos enteros en distintas historias...¿genial no? Son como sus “easter eggs”
No es un libro que me haya sacudido el alma peeero lo disfruté, es una crítica muy actual y es interesante ver la ecuación invertida, aquí el terrorista no es el inmigrante, es el francés que sueña con una república que nunca ha existido, además el autor fue muy hábil con el título del libro porque ¿quién mira a quién?
Pues... no está mal escrito y consigue, a base de capítulos cortos y tal, entretejer una historia que engancha. Me recordó a la peli de Pi, de Aronofsky y similares... Lo malo es que, bueno, no sorprende.
De hecho, sorprende casi más que una historia así haya llegado a publicarse en los tiempos que vivimos.
En la primera semana viviendo en Madrid, un idiota que manejaba un SEAT con calcas taurinas y del águila de San Juan me puteó, me culpó de la mayoría de males españoles y finalizó con el castizo sufijo "sudaca". Lo odié, pero nunca se me ocurrió escribir desde el punto de vista de quien me odia. A Ungar no solo se le ocurrió sino que lo hizo con magistral credibilidad en esta novela, una narrada en primera persona desde el punto de vista de un blanco francés homófobo, xenófobo, racista, adicto a las pastillas y potencial terrorista, el perfil que muy seguramente odiaría a alguien como el autor, un migrante colombiano de ascendencia judía casado con una Palestina... ¡La pesadilla de cualquier loco nacionalista europeo! ⠀ Este nostálgico de "La Republique" tiene unos nuevos vecinos, a todas luces migrantes como muchos de los que se han asentado en este barrio otrora "muy francés". La obsesión por ellos, marcada en un primer momento por la certeza de que eran criminales pero después por el deseo erótico - violento con la hija adolescente, lo lleva a espiarlos de manera enfermiza. Su esquizofrenia y adicción a los antidepresivos hace de ese espionaje un viaje paranoico que, combinado con sus misteriosos planes de acabar con el nuevo orden contaminado por "sucios" migrantes para darle una segunda oportunidad a la vieja Nación, vuelven al libro una especie de novela psicológica y de thriller. ⠀ Es violenta y cruda, si no en las escenas si en la narrativa. También es política, evidenciando como en una Europa temerosa del terrorista extranjero existe un riesgo muy latente: el terrorista local.
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Imaginen a un joven bachiller, mal estudiante, que casi todas las tardes después del colegio va a leer a la casa de su abuelo sin ser del todo consciente de que está frente a una de las bibliotecas más impresionantes del país. Imaginen que aunque en vacaciones trabaja en la mítica y respetadísima @libreriacentral_ —también de sus abuelos—, decide estudiar arquitectura y, ya graduado, irse a trabajar al Guainía, en donde la lectura y la escritura, aún como hobby, le ayudan a pasar las largas tardes y noches de la recondida Amazonía colombiana. Tiene talento, todos se lo dicen, incluyendo el círculo literario en el que se mueve su familia. Debe elegir y con ello el mundo pierde un posible decente arquitecto pero gana un genial escritor. Ahora imaginen que ese autor, ya consolidado, se casa con una igualmente brillante escritora y se instalan en Tel Aviv. Un colombiano de ascendencia judía y una Palestina viven y narran y sufren y huyen y vuelven y lloran la interminable guerra de la región. Eso resulta determinante para ellos, como escritores y como humanos. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ A Antonio lo vi dos veces, quizás tres: de las que estoy seguro fue en un homenaje a su abuelo, el legendario librero Hans Ungar, y en una visita casual a la librería familiar. Quizás también me crucé con él en el entierro del patriarca mientras yo acompañaba a su tía, mi mentora y gran amiga, Elisabeth, pero en eso último la memoria me falla. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Por esa cercanía con su familia fue que llegué a él, hace ya muchos años. Cada vez que me cruzo con un libro o artículo suyo debo leerlo, en parte por agradecimiento al apellido Ungar y en parte porque su narrativa realista y en gran medida política me atrapan.
Una historia sórdida, visceral y encantadoramente inquietante. La historia de un jingoísta y xenófobo cuarentón o cincuentón francés (aunque usualmente se refiere a su país como la "vieja república" y no necesariamente por un nombre propio) cuyo apasionante odio por los inmigrantes lo lleva a obsesionarse con una joven paraguaya, Irina, la cual comienza a observar y seguir con no muy claros objetivos.
Seguimos a un protagonista fácil de odiar pero con el estilo de Ungar, nos convertimos en voyeurs de su vida y sus diarios secretos con el mismo ímpetu como él lo hace con Irina. La historia se desarrolla de una manera fulminante y desata en un caótico final, una reflexión interesante y perturbadora en la época del #metoo y de los creciente nacionalismo y xenofobia en el mundo occidental.
Ungar ha sido uno de mis narradores favoritos en las últimas dos décadas y esta novela no decepciona su estilo, que usualmente investiga los recónditos pasajes psicológicos de personajes que esconden oscuras y trágicas vidas y, en muchos casos, viles y auto-destructivos destinos.
Un perturbado joven comienza a escribir un diario para contarle a su hermana -muerta, a todo esto- sus planes de convertir Francia en una nueva república. En paralelo, se instala en el edificio de al lado una familia de inmigrantes, lo que genera en él rasgos voyeristas y xenofobos, y potenciará su lado psicótico y paranoico, generando una relación de violencia que incomodará al lector y pondrá en jaque sus planes. Si bien es una lectura que logra su efecto provocador, no me pareció cautivante.
Mis líneas favoritas: “Y la lata metálica en la que están todavía las pocas fotos que quedaron de la infancia (mamá quemó mucho antes de irse todas aquellas en las que estaba papá y tú tuviste que ayudarla, pobre hermana mía, como si odio pudiera transformarlas a las dos, hacerlas más madre a ella y más hija a ti”.
Libro entretenido. Principalmente, es un libro que nos habla de la intolerancia, de la soledad y de la obsesión enfermiza. Una historia sobre un personaje sórdido y profundamente deleznable.
Es un ciudadano anónimo, no se nos describe. Un final muy previsible, el conflicto es previsible porque es inaudito. La creación del personaje y su desarrollo están bien.
Intento fallido a la Joker de conocer a un neofacho francés. Sin contradicción: "se enamora de una mujer sudamericana" " se medica" .... Para poquísimo da.
No se suelta, desde el inicio. Comienza pausado pero atrapante y, mientras avanza, el ritmo se va haciendo más y más fluido e intenso. Xenofobia y racismo llevados al límite, con la paradoja del amor atravesada en todo el libro. El cliché del terrorista y el cliché de la latinoamericana, absolutos. El protagonista, asqueroso como debe ser; la realidad, terrible como es. Librazo, puto librazo.
Un libro interesante. Es una historia genuinamente profunda sobre la locura y el dolor y sus transformaciones. Parte política, parte alucinación (algo distintivo de Ungar), parte intriga, un libro que respira rabia con una escritura sencilla.
Sobre la xenofobia y el paranoia hacia todo lo diferente. Me da sentimientos contradictorios entre furia y amor, por eso conflicto exacto, doy mis 5 estrellas.