Me tomó más tiempo de lo que esperaba terminarlo, pero últimamente me toma más tiempo del que espero terminar cualquier cosa. Esta novela se divide en dos libros, el primero nos lleva de forma vertiginosa por la “posvida” de Iván, un aburrido banquero que presencia el apocalipsis, el fin del mundo… uno de los tantos que nos hemos inventado, una pandemia de zombies. La novela tiene varios puntos de vista, pero el peso narrativo cae en Iván, y es aquí donde veo un acierto y un problema a la vez; como los dos libros están en un mismo tomo uno no puede evitar compararlos. En el primer libro, la narración desenfrenada ayuda a que nos sintamos dentro de un mundo que se está destruyendo, entonces los personajes tienen la misma información que nosotros y eso hace que se lea muy rápido, bueno, no solo que se lea rápido, también que entendamos las decisiones que toman los personajes que tienen cierto peso en la historia, todo bien hasta aquí. Luego llega el segundo libro, aquí también utiliza el mismo recurso, pero como solo sobrevivió Iván, Álvaro necesita introducirnos nuevos personajes, el embrollo es que la segunda parte es más corta y busca darle cierre al problema de los zombies, entonces hay recursos que por lo corta extensión de los capítulos que cuenta la historia de los nuevos personajes, uno no se cree, al menos hasta donde uno puede creer lo que pasa en un apocalipsis zombie, que estos tengan ese peso en la trama final, yo hubiera hecho un libro más grueso donde explorará, como en el primero, todas las situaciones de los nuevos narradores. Pero al final es mi opinión.
En general, es una buena novela de acción, de las tres historias que he leído de Álvaro, llego a la misma conclusión: él sabe lo que le gusta y sabe escribir, entiende el género y lo explota, y que un escritor tenga esa confianza me hace admirarlo.