Es necesario ser valiente para sanar.El movimiento sanador es una fuerza que nos lleva a la acción, nos hace humildes, despiertos, generosos, fuertes. Vivimos confundidos. No percibimos la realidad tal cual es sino teñida por las experiencias de nuestros ancestros, nos han sido legadas a través de los genes y la memoria celular. Ocurre, así , una repetición de sucesos, enfermedades, o situaciones conflictivas vinculadas a una persona que me precedió en la vida, por ejemplo, padres o abuelos.Cuando nos damos cuenta de esta situación, a veces a través de una depresión, una crisis existencial o lo que conocemos como la noche oscura del alma, comenzamos a hacernos preguntas acerca de nuestra existencia y comienzan los "porqué a mí". Sin embargo, la sanación comienza cuando nos animamos a "ver" y nos abrimos al "para qué a mí". Cada uno de nosotros tiene una parte sana y sabia. Y las constelaciones -como nueva filosofía y metodología moderna- permite acceder a esa parte sana y, desde allí, activar los recursos sanadores que todos poseemos.De la mano de la filosofía de Bert Hellinger, la consteladora Cristina Llaguna te invita a aprender más de ti mismo y liberarte de aquello que obstaculiza tu camino hacia la felicidad.
Es mi primera vez leyendo este tipo de libros (autoayuda, espiritualidad o como prefiera llamarles). Creo que lo hice con una mentalidad abierta a algo nuevo; pero no cumplió para nada mis expectativas. El libro tenía varios errores ortograficos, lo cual me molestó. No me explicó la fundamentación del tema de las constelaciones familiares, tampoco aprendí a sanar mediante este tipo de terapia. Lo único que rescato es un poema de Kahlil Gilbran. No lo recomiendo, pero espero haya otros libros mejores sobre el tema.