“Nos dejaron el muerto un sábado a mediodía”. Así comienza la novela de Víctor Ramírez de la cual se ha hecho una adaptación al cine con "La Caja" dirigida por Juan Carlos Falcón. La novela parte, al igual que la película, de la muerte del odiado don Lucio, para, a través de los ojos de un niño que asiste, como testigo casi invisible, al velatorio, ir hilando la vida de los habitantes de un barrio –tal vez imaginario– de Las Palmas de Gran Canaria durante la posguerra.
Tuve que leerme el libro al correcorre porque el martes me enteré de que había que tenerlo leído para hoy. Un saludo a Javi que empezó a preguntar a las 9:58 (la clase termina a las 10).
En mi opinión, está requeteinfluenciado por el boom latinoamericano. Publicado solo 3 años después de Crónica de una muerte anunciada, se nutre de muchos aspectos de García Márquez: las batallas de gallos, la singularización de los personajes del pueblo, el tiempo no lineal, las generaciones que dialogan entre sí, el misterio de la causa y la descripción de la muerte que se va desarrollando poco a poco pero que se anuncia desde el inicio (incluso desde el título) de la novela, la mística entorno al abuelo que va a morir a la cueva, etc. A mí me cambias los "pelete" por "helaje" y me dices que es de GGM y yo te creo.
Me gusta la versión pesimista que tiene sobre Canarias. Después de que los regionalistas del XIX le hicieran mil poemas al Teide y al monte, ya tocaba. El personaje de Régulo Alcántara (el indiano gordo) que enflaquece poco después de volver a las Islas y el testimonio que cuenta Eloisita Peralta de cómo era el propio don Lucio en la Península lo relatan a la perfección. Veremos cómo lo hace Ángel Guerra, uno de los máximos exponentes del regionalismo canario, pero que aparentemente buscaba la universalidad a través de la historia propia. Subiré pronto la reseña, si total voy a libro cada dos días (otro saludo a Javi).
Rollos aleatorios: - Yo de verdad que entiendo el propósito del bombardeo de personajes, que es lo que caracteriza el libro, que sin eso no valdría dos duros. Pero es que tengo tres folios con nombres. Que por cierto, qué casualidad que entre tanta gente ninguno se repita, solo de padres a hijos. Se te fue el baifo, Víctor. - No conocía este libro antes de esta asignatura. Probablemente nunca lo hubiera leído nunca si no fuera lectura obligatoria. ¿Cómo vamos a incitar la literatura canaria si en el instituto solo vemos algunos versos de Josefina de la Torre y Benito Cabrera? Y si tienes suerte (yo no la tuve), lees Mararía y ya. Y concordando con lo que me dijo hoy el señor de la librería de segunda mano donde conseguí La lapa, no entiendo cómo esta asignatura es optativa. Y luego tenemos Literatura comparada obligatoria y en primero, colega. Bombardeen el plan de estudios. - Me apunté un par de corridos y rancheras increíbles. Mi favorita, "El rey", de José Alfredo Jiménez. Alberto estaría orgulloso de mí. - Luego somos los tinerfeños los de los diminutivos porque decimos "cafecito" y "cortadito"; y este don que si lueguito, nadita, tardecita, mismito, nadita, descalcitos, por no hablar de Saturninita, Guillermito, Eloisita, Esperancita, Petrita, Isabelita, y un largo etceterita.