Gran anti-novela experimental, gema perdida de esa generación de locoides de los años sesenta. Publicada en 1970, hoy es inhallable y debería ser reeditada. Leerla hoy, pese a su extrañeza hermética, nos permite comprender la radicalidad lúdica algunos proyectos de la época, hoy ausentes y esfumados, y también habilita a pensar el origen de una escritura tan anómala como lo es la de Alberto Laiseca.